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En una bella ensenada de aguas límpidas y
cristalinas, en la región de Laranjeiras, Estado de Santa Catarina,
hasta cerca a 1930
habitado por los indígenas tupi-guaraníes y solo ligeramente afectado
por transformaciones, se mantuvo intacto el bello escenario natural
de lo que es hoy el Balneário de Camboriú, importante centro turístico
internacional del Brasil.
Desde 1.884 existe el Municipio de Camboriú que
proviene según algunos de la voz portuguesa "curva de río"
aunque otros sostienen que significa "criadero de róbalos" (un
pez común en la zona) en lengua tupi-guaraní.
Por los años de 1926 en adelante empezaron a
surgir las primeras casas de veraneo de los "teuto-brasileros"
que llegaron por la región, principalmente en el "Vale do Itajai",
el primer hotel se construyó dos años después. Desde el principio fue notorio que el turismo se
convirtió en la principal fuerza económica por sobre otras actividades;
lo que fue consolidándose con el tiempo hasta convertirse en una de la
principales opciones del Brasil en éste área. Desde 1964 el Balneário Camboriú goza también
de su independencia política y la ciudad se ha construido con el objetivo
básico de conformar una infraestructura adecuada para los visitantes,
así como permitir un óptimo nivel de calidad de vida para sus
habitantes.
Principalmente desde 1980 el crecimiento ha sido
muy rápido y el flujo de visitantes es constante y creciente con más de
un millón seiscientos mil turistas anuales, habiéndose también
multiplicado el valor de la propiedad inmueble, con muchos inversores
extranjeros y de otros centros del Brasil, convirtiéndose en la
"Maravilla del Atlántico Sur", la "capital catarinense del
turismo" (Estado de Santa Catarina)
Entre sus múltiples atracciones, la belleza
natural del lugar y el impactante escenario del mar, las playas son lógicamente lo
principal tanto en el propio lugar como en otros cercanos. Hoteles, edificios de apartamentos, restaurantes, comercio, banca y otros
servicios son altamente disponibles en la ciudad.
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