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Excelente cuadro
en el que se pueden apreciar dos ejemplares del camélido andino por
excelencia: la llama. Al fondo las aguas azules del Lago Titicaca, el más
alto del mundo.
Este animal está
unido estrechamente a la vida y tradiciones ancestrales de los indígenas
originarios del altiplano y los andes bolivianos.
Desde siempre
proporcionó invalorable ayuda al poblador de la región, desde ser portador
de la carga de intercambio entre lejanas comunidades en larguísimos viajes
por pampas y montañas, hasta proporcionarle su carne como alimento y su
excelente lana como abrigo.
La llama, además
de ser un animal muy útil y valioso para las comunidades autóctonas ha
sido también una agradable ofrenda para los dioses de la cultura incaica y
aymara ya que su sangre es bebida en algunos ritos y también regada en la
tierra como signo de fertilidad y abundancia.
Actualmente
existen más de dos millones y medio de ejemplares en Bolivia, más de un
tercio de la población mundial de camélidos. (Ver La
Ganadería en Bolivia)
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