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Desde una altura el zorro y el cóndor observaban un rebaño de ovejas.
El zorro mimetizado entre grandes pedrones y el cóndor en la cúspide del
montículo en la pose de quien otea el horizonte.
Las ovejas ajenas al peligro que les amenazaba, muy confiadas pastaban
en la hondonada. El cóndor hambriento, miraba a las ovejas haciendo con
el pico un sonido de impaciencia kak... kak... kak, mientras el zorro con
igual angurria se relamía haciendo con la lengua el extraño sonido de
lakaj... lakaj... lakaj... lakaj...
El cóndor se dió cuenta de las intenciones del zorro y volando se
acercó a su lado. El zorro temerosos se metió en una madriguera
presumiendo que Kuntur Mallku (nombre del cóndor) quería
devorarlo. El cóndor se acercó a la madriguera y desde afuera le gritó
así: "Choy, zorro pendejo, sal de ese agujero, ya se lo que estabas
haciendo en estos lugares, esperabas burlar al awatiri (pastorcillo)
y a los sunkachus (perros lanudos y ovejeros) para robarte una
oveja.
El zorro escuchó las palabras del cóndor y respondió, bajando la
voz:
- No, hermano cóndor, yo no estoy queriendo robar ovejas de nadie,
solo estaba descansando porque voy al pueblo a oír misa de nuestro Dios,
quiero darle al tatacura (sacerdote católico) mi corazón llorando
de arrepentimiento; hace tiempo que ya no soy ladrón, tú nomás piensas
así de mí - y luego de un rato de prudencial silencio, continuó el
ladino: -y tú qué hacías ahí arriba atisbando, yo estaba mirando como
tu pico abrías y cerrabas relamiéndote por comer uno de los capones que
ese awatiri está criando para su patrón. A ver Tata kunturi (Señor
cóndor) qué nomás hacías ahí arriba... terminó con una carcajada el
pícaro khamakhe.
El cóndor viéndose descubierto confesó la verdad y para atenuar la
falsía, le habló así:
- Acércate, hermano zorro, para qué vamos a pelearnos, tú estás
muerto de hambre y mi buche ya parece un cuero seco...
- Esa es la verdad - respondió el zorro, extrañado que el cóndor le
llamara hermano.
- Te hago un trato - le dijo el cóndor - escoge el mejor de los
capones, el más gordo, el más grande, yo por este lado le distraigo al awatiri
y tú por el otro le muerdes la garganta hasta matarlo: cuando esté el
capón tendido yo me acerco volando y de un zarpazo le cojo y lo llevo
hasta arriba del cerro. Allí, al capón partimos por la mitad y cada uno
sacia su hambre.
- Has hablado con sabiduría hermano cóndor - dijo el fanfarrón zorro
- vuela por ese lado que yo corro por éste.
El zorro cumplió el trato y el cóndor se llevó el capón muerto a lo
más alto de una cumbre, donde el zorro no podía subir.
El cóndor empezó a devorar la presa mientras el zorro correteando de
un lado al otro, sin poder llegar al lugar del banquete, aullaba de
cólera por haber sido burlado por el cóndor.
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