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Las
Ventajas para las Inversiones en Bolivia
En Bolivia
rige un sistema democrático y un gobierno unitario representativo.
La ley
principal es la “Constitución Política del Estado”.
Bolivia se
define a sí misma como un país multiétnico, pluricultural y
multilingüe, no existiendo oficialmente restricciones ni
discriminaciones declaradas de ninguna índole.
Tiene
establecido un sistema económico liberal de mercado y éste país
es suscriptor de la mayoría de los convenios internacionales y
organismos como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y
otros reguladores de la estabilidad económica internacional.
Cuenta con un
marco jurídico legal completo y estable.
Igualmente
Bolivia ha adoptado legislaciones tendientes a la liberalización
de su mercado y actividades económicas desde hacen cerca de
treinta años.
En la última
década se ha completado la parte troncal de éste proceso a través
de la privatización de las empresas estratégicas como la
generación de la energía eléctrica y los hidrocarburos, además de
las telecomunicaciones y el transporte aéreo y ferroviario.
Se han
complementado estas acciones con otras privatizaciones y la
tendencia actual es la de proseguir en la misma dirección, con lo
cual se abren las opciones de inversión en éste país.
Diversos
incentivos se han proporcionado a los inversionistas como
concesiones a largo plazo, regulaciones del mercado hasta la
estabilización de actividades y notables esfuerzos para garantizar
la vigencia de todos los acuerdos pactados internacionalmente y a
nivel regional o binacional.
El
inversionista extranjero tiene los mismos derechos, deberes y
garantías que los inversionistas nacionales.
Se garantiza
a plenitud absoluta el derecho a la propiedad.
Se garantiza
el derecho a credo, expresión, pensamiento y preferencias
personales.
Se garantiza
la libertad de trabajo, producción, comercialización, importación
y exportación de bienes y servicios, así como la libre
determinación de precios.
Se garantiza
un régimen de libertad cambiaria, no existiendo restricciones para
el ingreso y salida de capitales, ni para la remisión al exterior
de dividendos, intereses y regalías por transferencia de
tecnología y/u otros conceptos comerciales.
Bolivia tiene
un sistema tributario atractivo y simple, los impuestos más
importantes son:
El Impuesto
al Valor Agregado (IVA): 13% sobre ingresos, deducible con egresos
El Impuesto a
las Transacciones (IT): 3% sobre ingresos, no deducible
El Impuesto a
las Utilidades (IU): 25% sobre las mismas, pagadero anualmente
Por convenios
internacionales recíprocos con muchos países, el pago de impuestos
a las utilidades en Bolivia evita la doble tributación en el
extranjero.
Los
exportadores de bienes y servicios reciben la devolución de
impuestos internos y aranceles pagados sobre insumos y bienes
incorporados en las mercancías de exportación.
Si bien los
resultados de estos procesos no han cambiado fundamentalmente la
capacidad económica ni el nivel de vida de la mayoría de los
bolivianos, se considera que se han dado pasos estratégicos muy
importantes en relación a la preparación de las condiciones
adecuadas para la inversión masiva de capitales extranjeros.
Actualmente
se trabaja para generar otros incentivos tributarios.
La
legislación relativa a la protección del capital invertido y la
propiedad privada es confiable, hay intentos de lucha contra el
contrabando y la ilegalidad comercial y se están dando facilidades
a través de descuentos impositivos en las exportaciones,
liberación de aranceles y tributos en numerosas zonas francas,
incentivos en las ferias internacionales con notables facilidades
para la internación y el transporte de mercancías, facilidades en
los trámites de legalización y otros elementos auxiliares.
Del mismo
modo se ha definido como estratégica e indispensable la
complementación de la red vial y se están haciendo importantes
inversiones para completar la interconexión oceánica vial.
Los numerosos
convenios internacionales en los que participa Bolivia le han
abierto muchas facilidades para la exportación de productos que ni
siquiera produce aún, con lo que se mantiene pendiente el
cumplimiento de las opciones disponibles con mercados abiertos y
aceptados.
Bolivia es miembro pleno de la ”Organización Mundial de Comercio”
(OMC), la “Asociación Latinoamericana de Integración” (ALADI), la
“Comunidad Andina” (CAN) y es miembro asociado expectante del
“Mercado Común del Cono Sur” (MERCOSUR).
Lo anterior implica tener acceso a un mercado potencial de más de
270 millones de habitantes.
Igualmente Bolivia tiene acceso preferencial a los mercados
norteamericano y europeo, con status de país "más favorecido" a
través de la “Ley de Preferencias Arancelarias Andinas”
(LPAA) y
el “Sistema Generalizado de Preferencias” (SGP).
La
posibilidad de acceder a estas ventajas a través de negocios
compartidos de inversores extranjeros con productores e
industriales bolivianos es certera, para insertarse en los
mercados internacionales.
Constantemente se hacen esfuerzos por mejorar y ampliar la
infraestructura productiva y para la exportación.
Existen Zonas
Francas industriales y comerciales que tienen la facultad de
funcionar bajo el principio de segregación aduanera y fiscal, con
exención de imposiciones tributarias y arancelarias. Existe
también un “Régimen de Internación Temporal para la Exportación”.
La
estabilidad monetaria ha convertido a Bolivia en uno de los países
con menor inflación en la región desde hacen más de 15 años.
El estricto
régimen bancario interno, ha mantenido estable la capacidad de
financiamiento de las entidades locales y extranjeras que trabajan
en el país, protegiendo de esta manera problemas de inseguridad
que ocurrieron en el pasado.
Inclusive hoy
se tiene la capacidad de poder flexibilizar de manera controlada
las exigencias para potenciar las actividades económicas.
Se estudian
diversas maneras para facilitar el acceso crediticio a las
iniciativas menores y el gobierno tiene planes inmediatos de
significativa actividad en la construcción de viviendas.
Las empresas
extranjeras que han participado en el proceso de “capitalización”
de los últimos años, a través del cual han adquirido el 51 % de
las acciones de empresas anteriormente estatales que a su vez
participan de las sociedades formadas a través del patrimonio de
las mismas, han culminado - o están en proceso de hacerlo - las
inversiones comprometidas que alcanzan globalmente más de mil
quinientos millones de dólares.
A pesar de
ello, se han seguido haciendo inversiones en las mismas áreas y
se han accedido también a otros rubros, lo que da una pauta de su
positiva experiencia.
Más de 8.000
millones de dólares han sido invertidos en el país en la última
década y se planea sólo en el sector público alcanzar casi 5.000
millones en los próximos cuatro años.
Igualmente
Bolivia es suscriptora de los principales convenios y organismos
internacionales que buscan garantizar las inversiones extranjeras.
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Situación Geográfica
La ubicación
geográfica de Bolivia, en la parte central del continente
sudamericano, le dota de manera natural de numerosas ventajas para
las actividades económicas y comerciales.
La cercanía
física, vecindad y vinculación directa con las principales
economías del continente como Argentina y Brasil, y su estrecho
contacto con la economía más sana de la últimas décadas en la
región: Chile, permiten a los bolivianos recibir permanentemente
el influjo de ellos, principalmente a través de casi todos los
bienes de capital que Bolivia importa de los mismos o de otras
fuentes a través de ellos.
Recíprocamente, es absolutamente cierto pensar en la posibilidad
de insertarse en éstos mercados, a través de los tratados
bilaterales y el tratamiento preferencial que generalmente dispone
Bolivia.
La
mediterraneidad del país ha incentivado el estrecho vínculo con
los puertos marítimos más cercanos y accesibles, algunos de los
que dependen grandemente de la carga boliviana, como ser Arica en
Chile y Matarani en el Perú.
Las
necesidades de expansión comercial e intercambio entre las
diferentes economías del continente encuentran a Bolivia como el
elemento conector a través del cual se deben comunicar.
Los numerosos
proyectos de interconexión entre las costas del océano Atlántico
con las del océano Pacífico, no han sustituido aún la inmejorable
posición boliviana para alternativas de unión de puertos
brasileros con chilenos o peruanos, respectivamente.
Apenas el
mejoramiento de tramos parciales para conectar de manera estable
la frontera del Brasil con la red caminera boliviana y asegurar
los últimos arreglos en los tramos bolivianos que conectan con
Chile y Perú son los mínimos elementos que restan completar para
hacer realidad la versión por carretera del importante vínculo
interoceánico.
Un tramo
ferroviario de algo más de 300 kilómetros en territorio boliviano
es la barrera que impide conectar también por ferrocarril las
costas marítimas.
Bolivia está
vinculada con Argentina por dos vías férreas y dos tramos
carreteros que unen sus redes viales.
Igualmente
con Chile existen dos ramales ferroviarios y dos carreteros de
interconexión.
Con el Perú
la interconexión es por carretera y por el lago Titicaca.
Con Paraguay
existe una carretera parcialmente pavimentada operable casi todo
el año.
Existe
interconexión ferroviaria con Brasil y es el principal medio de
ingreso y salida de mercancías y productos.
A pesar de
haber varias vías carreteras al Brasil, aún ninguna está
completamente terminada con la calidad necesaria de una vía
internacional para grandes volúmenes de carga, sin embargo el
proceso de lograrlo está en sus tramos finales y en pocos años se
habrán conectado ambas redes viales.
La vía
fluvial fronteriza con Brasil, que va hacia el río Paraguay para
llegar al Puerto de Palmira en el Uruguay es también una
importante vía de salida actual de soya y minerales.
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Aspectos Logísticos
Bolivia
cuenta con las facilidades necesarias para el transporte aéreo a
través del cual se vincula con el resto del mundo.
Las
principales ciudades de Bolivia cuentan con Aeropuertos
Internacionales de primer nivel, así como otras ciudades y
localidades menores también disponen de aeropuertos y pistas de
aterrizaje para aviones comerciales a reacción.
Es obvio que
también existen muchos otros aeropuertos y pistas menores que
hacen del transporte aéreo el principal medio de vinculación del
territorio.
Numerosos
servicios aéreos estatales y privados prestan servicios regulares
y especiales a todos los puntos de la república, tanto para carga
como para pasajeros.
El la zona
oriental de Bolivia, varios ríos navegables de la cuenca amazónica
y servicio permanente de todo tipo de embarcaciones son el
principal medio de conexión entre importantes poblaciones
distribuidas en la selva tropical.
El Lago
Titicaca es un conector natural entre Bolivia y Perú y es posible
acceder a servicio de transporte lacustre entre ambos países.
El transporte
ferroviario dispone de conexiones al Lago Titicaca para llegar al
Perú, se interconecta con empresas chilenas y se puede llegar
hasta Arica o Antofagasta por distintas vías, se llega a la
frontera Argentina por Villazón o por Yacuiba que son ciudades
bolivianas fronterizas distintas, se llega al Brasil por Puerto
Suárez, en la frontera.
Es decir que
los ferrocarriles bolivianos permiten la exportación o importación
de mercancías de todos estos países a través de los que también se
puede llegar a los puertos marítimos.
Las
carreteras permiten llegar a todos los países vecinos por
diferentes rutas, todas asfaltadas o en proceso de construcción
final dentro los próximos cuatro años, con la excepción de la
carretera al Paraguay que a pesar de contar con varios tramos
pavimentados y otro en construcción, aún no dispone del proyecto y
financiamiento necesario para pavimentar la parte que llega hasta
la frontera. Similar caso al del vecino país que aún no pudo
llegar al mismo punto.
Por otra
parte todas las ciudades capitales de Bolivia, con la única
excepción de Cobija, en el Departamento de Pando al Norte de
Bolivia, están unidas por carreteras en parte pavimentadas o en
proceso de construcción.
Igualmente
los principales centros de producción agrícola, pecuaria, minera y
forestal disponen de vinculación caminera aunque no siempre
estable y además en diversos grados de calidad.
El transporte
ferroviario y terrestre es privado y existen todos los medios
necesarios para el traslado de carga y pasajeros hacia cualquier
punto del país, aunque en variadas condiciones.
Las
Telecomunicaciones están en un buen nivel en Bolivia y la mayoría
de los centros poblados tienen telefonía fija privada y pública,
al igual que algunos tramos carreteros.
La telefonía
móvil está en pleno desarrollo al igual que en otros países pero
está disponible en todos los centros importantes y áreas dinámicas
del territorio.
El internet
está disponible en la mayoría de las ciudades y poblaciones
importantes y en casi todo lugar es posible acceder a cabinas
públicas de conexión.
Los medios de
comunicación abarcan todo el territorio, existen redes nacionales
de televisión abierta, radio difusión, televisión por cable y
periódicos, además de los innumerables medios locales en cada
población.
La
infraestructura hotelera en las principales ciudades es variada y
los demás servicios también, con el inevitable componente de la
selección para su uso.
La energía
eléctrica está disponible en todas las regiones urbanas y buena
parte de los sectores rurales importantes.
No hay
problemas de abastecimiento de combustibles, la gasolina es de
producción nacional y parte del diesel que se consume. En algunos
centros se dispone de gas industrial.
En las
principales ciudades y algunos pueblos existen parques
industriales que brindan todo tipo de facilidades como
infraestructura, energía, treguas tributarias y otras.
Existen
catorce territorios asignados a zonas francas, en las principales
ciudades y accesos fronterizos, libres de aranceles aduaneros e
impuestos fiscales y municipales para actividades comerciales e
industriales.
Las
principales entidades financieras y bancarias mantienen oficinas
en todo el territorio nacional y están vinculadas con otras
extranjeras y consorcios internacionales en todo el mundo, por lo
que es perfectamente factible realizar todo tipo de transacciones
con el exterior.
Existe
también infraestructura y apoyo de entidades bancarias para
transacciones de todo tipo en prácticamente todo el territorio y
es sencillo operar a distancia con las facilidades existentes.
Es posible el
uso de tarjetas de crédito de los sistemas internacionales en las
principales ciudades de Bolivia. Igualmente se dispone de cajeros
automáticos en buena cantidad aunque solo en las principales
capitales.
Empresas
aduaneras, almacenes y gestoras, ofrecen todo tipo de apoyo a
exportadores, importadores e inversores.
Existen la
mayoría de los servicios comunes y provisión de bienes necesarios
en todas las ciudades y pueblos y no existen restricciones en la
comercialización de todo tipo de productos de consumo, aunque la
variedad y la calidad son muy amplias.
La fuerza
laboral es abundante y competitiva, de bajo ausentismo y baja
rotación, con natural destreza manual y de fácil entrenamiento.
Existen recursos humanos a nivel gerencial y técnico.
Similarmente
al resto del mundo, la seguridad de las personas está en
deterioro por el aumento de la delincuencia. La Policía Boliviana
circula en todo el país y existen muchas empresas privadas de
seguridad que prestan todo tipo de servicios del rubro.
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Recursos Naturales
Además del
marco establecido por las políticas tendientes al comercio
liberal, la apertura de mercados, el apoyo y facilidades para las
inversiones, el incentivo a las exportaciones y la protección de
los recursos y propiedad privadas, en Bolivia también existe un
conjunto de leyes que tienden a la protección de los recursos
naturales, el medio ambiente, la biodiversidad y el hombre, lo que
junto a las inversiones sólidas, estratégicas y rentables
garantizan un desarrollo sostenible en el tiempo.
Leyes como la
Ley Forestal, la Ley del Medio Ambiente, la Ley de Biodiversidad
priorizan –entre otros- aspectos como:
Los recursos
naturales que dispone el país están casi intactos en la mayoría
de los casos y ofrecen perspectivas de explotación y
aprovechamiento sostenible para el futuro.
En el caso de
recursos no renovables las reservas bolivianas en tierras de
cultivo, bosques forestales, hidrocarburos y minerales son
verdaderamente muy grandes si se comparan con los niveles de
explotación alcanzados hasta ahora, los que resultan ser ínfimos.
El potencial
energético de origen hídrico es de dimensiones muy grandes, el gas
como reserva de fuentes de energía eléctrica es una esperanza no
solo nacional sino regional, la energía solar de mayor impacto
diferencial en las zonas altas y la eólica son vírgenes en su
explotación.
Bolivia
cuenta con una de las extensiones más grandes de bosques naturales
tropicales certificados del planeta, lo que abre excelentes
perspectivas para los negocios que conserven la biodiversidad y el
equilibrio medioambiental.
Dos tercios
del país son zonas tropicales y más del 75% es terreno fértil apto
para la agricultura, donde es posible producir la más amplia
variedad de productos agrícolas, frutas tropicales y vegetales
para el consumo humano y animal, además de sus usos industriales.
Apenas menos
del 10 % de las tierras cultivables se trabajan actualmente, e
importantes incentivos y facilidades de toda índole reciben
actualmente los cultivos alternativos a la hoja de coca.
Es notable el
alcance que promete tener la exportación a nivel mundial de
plantas medicinales y hierbas aromáticas.
Existen
climas ideales para la crianza de todo tipo de ganado.
Los camélidos
(alpaca y llama) tienen un potencial intacto para la producción de
fibras y tejidos finos, además de su carne.
Los conejos
de angora permiten también una calidad reconocida en el mundo.
El gusano de
seda, promete rentables negocios para la industrialización de la
fibra.
Los lagos y
ríos poseen una amplia variedad de peces, con inexplotado
potencial industrial, existiendo inclusive algunas variedades
exclusivas.
Grandes
reservas de recursos naturales minerales metálicos y no metálicos
se pueden contabilizar fácilmente, algunas de ellas de destacadas
magnitudes a escala planetaria, la mayoría aún inexploradas o con
amplias perspectivas.
Oro, plata,
antimonio, cobre, bismuto, wolfram, zinc, plomo, estaño, hierro,
azufre, potasio, litio, boratos y piedras semipreciosas, entre
otros, esperan su explotación.
El gas
natural, cimenta las esperanzas futuras de una mejor calidad de
vida para los bolivianos, las mejores y más urgentes inversiones
obtendrán los mayores beneficios.
La
industrialización de los recursos naturales hidrocarburíferos está
intacta en Bolivia, con mercados potenciales que prácticamente le
rodean por todas las direcciones.
Los recursos
naturales no solamente relacionados con la tierra, la vegetación y
los animales, sino con el hombre, la historia y la tradición están
intactos para el turismo mundial.
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