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El Transporte por
Carretera en Bolivia
El transporte
por vía carretera en Bolivia tiene ciertas peculiaridades debido
particularmente a tres factores:
Los vehículos
existentes en Bolivia suman más de 560.000, de los que 5 % son
buses, 14 % camiones, 65 % son livianos y el resto está formado
por motocicletas y otros.
La carga
tiene dos grandes flujos de origen-destino:
-
El flujo
interno particularmente de bienes de consumo o productos
agrícolas y mineros hacia los centros poblados de consumo y de
tratamiento, con vehículos grandes y medianos que se suma al
flujo anterior en su trayecto por el territorio y al tráfico
local de distancias cortas con vehículos medianos y chicos.
El volumen de
cargas de exportación es manejado por sindicatos que tienen
convenios con sus pares extranjeros de los países vecinos para
compartir la carga disponible junto a la de importación, en
relación a los viajes de ida y retorno en ambos sentidos.
Minerales
hacia Chile y Perú y soya hacia la frontera con Brasil, son los
principales productos, aparte de madera, aceite, azúcar y otros
productos según los vaivenes del mercado de intercambio.
Bienes de
capital y de consumo de todo género son los que entran a Bolivia,
compartiendo el transporte carretero con la vía ferroviaria y
otras.
Muy pocos son
los tramos carreteros que admiten la circulación cómoda para
camiones de gran tonelaje con sus acoplados, por lo que en algunos
casos las cargas de ingreso se deben transportar por tramos y con
trasbordo.
A pesar de
que las rutas troncales figuran como pavimentadas, existen
sectores críticos en varios de los tramos, que son inestables e
impiden la circulación contínua del tráfico de carga y pasajeros.
Interrupciones por derrumbes son bastante frecuentes en época de
lluvias y el tránsito por algunas zonas es muy difícil y
arriesgado por las malas condiciones de partes de las vías.
Existen rutas
a las que directa y rotundamente no pueden acceder vehículos de
gran tonelaje, confiándose el transporte a camiones o buses de
menor capacidad pero mayor maniobrabilidad y menor riesgo de
quedar varados.
El transporte
de pasajeros internacional, a través de las vías ya indicadas,
está igualmente limitado a buses de menor capacidad y confort,
debido al estado de los caminos bolivianos.
En los casos
de Brasil y Argentina, siempre hay trasbordo en la frontera y es
notoria la diferencia en el servicio y el transporte.
En los otros
países, los buses que transitan en Bolivia llegan hasta las
poblaciones importantes más cercanas a la frontera, para de allí
en más cambiar a escalas mayores.
La excepción
puede ser Paraguay, ruta en la que se mantienen los niveles de
servicio hasta su propia capital: Asunción.
Innumerables
“trancas” (puestos de control) existen en todos los caminos de
Bolivia, en muchos de los que se deben hacer pagos, legales o no,
por todo tipo de conceptos, lo que dificulta en algo los trayectos
y a veces atrasa a los viajeros, pues no se sabe cuánto
exactamente demorarán las paradas.
En las rutas
internacionales, ocurren similares problemas en las rutas vecinas
de los países circundantes, especialmente en Argentina, donde se
detienen los vehículos provenientes de Bolivia y se revisan
equipajes y pasajeros cerca de una decena de veces, ocasionando
grandes molestias y demoras.
Existen
muchas irregularidades en el servicio de transporte de pasajeros
en Bolivia: los precios de pasajes son arbitrarios e inciertos, la
especulación es abierta y descarada, de un día a otro las
variaciones de precios pueden ser de más del cien por ciento, sin
que exista control alguno.
La
incertidumbre en los horarios de salida y peor aún de llegada; las
paradas caprichosas de los conductores en lugares intermedios sin
respetar los tiempos por ellos mismos anunciados; el servicio
extra (irregular) que prestan por su cuenta a pasajeros que suben
y bajan a lo largo del trayecto fuera de las paradas formales; los
pésimos servicios intermedios para alimentación, refrigerios o uso
de baños lo que obliga a muchos viajeros a llevar sus propios
alimentos.
En Bolivia
ningún bus tiene climatización regular interna por lo que los
pasajeros suelen viajar cargados de frazadas o ropa de abrigo.
Tampoco se dispone de baños en los buses por lo que se deben
esperar las paradas que muchas veces son caprichosas y
arbitrarias, para usar baños de pésimas condiciones, si es que
existen.
La
incertidumbre en relación a los asientos que se eligen y que
arbitrariamente pueden resultar en otra ubicación; algunas veces
hasta la línea de transporte entera es reemplazada por otra sin
previo aviso ni lugar a reclamo.
La falta de
higiene en las unidades a veces reutilizadas sin tratamiento
previo alguno, ni siquiera de ventilación, obliga al pasajero a
soportar estas incomodidades.
Las fallas y
retrasos por problemas mecánicos que a veces ocurren en los tramos
por imprevisión y negligencia; pasillos y espacios llenos bultos o
mercaderías; gente que a veces viaja de pié o inclusive echada en
el piso, etc. son problemas aún no superados y que la mayoría de
los usuarios los toman con buen humor como pintorescos sucesos
para no quitar el encanto de su viaje compensado por los
increíbles paisajes y bellezas naturales que éste país dispone.
Todo el
transporte terrestre en Bolivia es privado, en todas sus
dimensiones y escalas está organizado en sindicatos de
propietarios de los vehículos que los manejan de una forma muy
cerrada y excluyente.
Cualquier
persona que desea ejercer ésta actividad en sus diferentes
facetas, además de hacer inversión en su vehículo tiene que lograr
la aceptación de los círculos dominantes y pagar elevadas cifras
por el “derecho a trabajar”.
A su vez los
sindicatos se agrupan en Federaciones Departamentales y éstas en
entes nacionales, de gran poder e influencia en los gobiernos
nacionales y locales, tanto que en los últimos años muchos
dirigentes del auto-transporte (generalmente propietarios de
muchas unidades) han sido invitados y participan de las
actividades políticas de los partidos de turno en el poder.
Sólo los
conductores que no son propietarios son asalariados y tienen fama
de ser muy explotados en su trabajo.
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Las Carreteras en Bolivia
En Bolivia,
las carreteras de acuerdo a su importancia, se clasifican en tres
redes:
-
La red
fundamental.
-
La red
complementaria
-
Los caminos
vecinales.
La red
fundamental de 7.602 kilómetros (14,3 %) está formada
principalmente por las carreteras inter-departamentales que unen
las capitales de los mismos y las que se conectan con el sistema
internacional.
La red
complementaria incluye caminos que se derivan de la anterior hacia
poblaciones y lugares de segundo orden en la importancia económica
o estratégica del quehacer boliviano. 6.091 kilómetros (11,46 %)
se computan en ésta.
La red de
caminos vecinales son todas las otras rutas no incluidas en las
anteriores, las que hacen un total de 39.460 kilómetros (74,24%),
es decir es la mayor de todas en forma acumulada.
El total de
carreteras en Bolivia, de acuerdo a lo anterior, alcanza los
53.153 kilómetros distribuidos en todo su territorio, aunque de
una manera bastante heterogénea, ya que el norte y nor-este están
aún muy poco vertebrados por caminos.
Situaciones
relativamente parecidas se dan al nor-oeste, sur-oeste y sur-este
del país.
Por otra
parte es importante referirse al tipo de carreteras que conforman
la red vial, ya que existen muy pocos tramos pavimentados, otros
ripiados (con tratamiento y cobertura de material granular
seleccionado pero sin revestimiento) y los de tierra o simplemente
formados en el suelo natural.
Un resumen de
los casos es:
|
TIPO DE CARRETERAS SEGUN LA RED A QUE PERTENECEN |
|
TIPO DE
RED |
PAVIMEN-
TO
|
RIPIO |
TIERRA |
TOTAL |
|
KM. |
% |
KM. |
% |
KM. |
% |
KM. |
% |
|
Funda-
mental
|
2.409 |
82 |
4.027 |
25 |
1.166 |
3 |
7.602 |
14 |
|
Comple-
menta-
ria |
304 |
10 |
3.529 |
22 |
2.258 |
7 |
6.091 |
11 |
|
Vecinal |
220 |
8 |
8.824 |
54 |
30.416 |
90 |
39.460 |
74 |
|
Total |
2.933 |
100 |
16.380 |
100 |
33.840 |
100 |
53.153 |
100 |
|
% del
total |
5,52 |
|
30,82 |
|
63,67 |
|
100 |
|
|
Fuente:
Bol (0). Cálculo :propio |
|
|
|
|
|
|
|
Elaboración: Propia |
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Rasgos
importantes son los extremos: apenas poco más del 5% está
pavimentado y más del 63 % no tiene tratamiento alguno.
Esto muestra
las deficiencias de vinculación caminera en Bolivia y la calidad
del transporte a través de la existente.
La llamada
vía troncal, pavimentada, une las ciudades de La Paz, Oruro,
Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra, extendiéndose hasta Cotapata
en el lado paceño y hasta Yotaú en el lado cruceño.
Otros tramos
pavimentados son:
En ejecución
de pavimentación están los tramos:
Como
consecuencia de cambios administrativos efectuados en 1.985 como
parte de la Ley de Participación Popular que municipalizó el
territorio nacional, los caminos vecinales pasaron a depender de
las alcaldías.
Como parte de
la Ley de Descentralización, los caminos departamentales dependen
de las Prefecturas cuyo instrumento operativo en cada caso es el
Servicio Departamental de Caminos.
La red
fundamental está a cargo del Servicio Nacional de Caminos, ente
centralizado dependiente del Gobierno Central, a través del Vice-ministerio
de Transportes.
El sector se
regula mediante la Superintendencia de Transportes.
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