23/08/2008

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Rubros para Inversiones en Bolivia

   

Los Rubros para las Inversiones en Bolivia

 

Además de los incentivos que a través de una democracia estable a pesar de las dificultades y una legislación confiable, se han generado durante los últimos años -como parte de una abierta política liberal dirigida a atraer inversiones y abrir los mercados,  buscando además una complementación integral con los países vecinos- los acuerdos regionales y con éstos la apertura hacia otros mercados como Norteamérica y ultramar.

Bolivia ofrece una serie de elementos favorables para las inversiones en los diversos rubros de actividad económica, dignos de ser tomados en cuenta.

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Sector Agricultura                                              

 

Bolivia dispone de un gran territorio de 1.098.581 kilómetros cuadrados de extensión, es decir casi 110 millones de hectáreas de tierras, con una nutrida variedad de climas, altitudes y topografía, por lo que es apta para el desarrollo de la mayoría de los productos agrícolas.

Aproximadamente un tercio de la superficie territorial es apropiada para ser cultivada, espacio del cual apenas menos del 10 % está actualmente trabajado.

En la región montañosa y altiplánica (occidente de Bolivia) y la parte subandina central se cultivan maíz, trigo, papa y haba principalmente, además de cebolla y arveja entre los productos internacionalmente conocidos.

Existen además otros productos originarios de las zonas altas con gran potencial económico como la quinua, por ejemplo de excelente valor nutritivo, agradable sabor y amplio recetario y derivados, igualmente están el “tarhui” similar a los porotos, la “oca”, “papalisa” y “chuño”, todos ellos  de abundante consumo interno.

Se cultivan igualmente la cebada y la alfalfa para forrajes, en importantes volúmenes.

También en la zona altiplánica existe en gran abundancia de la paja brava y en sectores montañosos la “yareta” y la “thola” utilizados como combustible o materia prima.

En la zona de los valles, descendiendo por el lado este de las cumbres andinas,  se cultivan todas las variedades de hortalizas y legumbres con buena calidad y rendimientos, a pesar de los sistemas precarios que se usan en la mayoría de los casos. El consumo nacional interno está plenamente abastecido por lo que fácilmente podría pensarse en su planificada exportación.

También tienen excelente potencial productos como el ajo, el amaranto, los espárragos, y el palmito (de zona cálida), por su buena calidad. Varios de ellos ya están aprovechando las ventajas de lucrativos "mercados ventana" en Norteamérica, Europa y Asia.

Igualmente se producen prácticamente todas las frutas, incluyendo las de climas cálidos. A poca escala se exportan bananas y piñas. El potencial está intacto.

El país dispone de ventajas comparativas para el cultivo de frutas como banana, frambuesa, damasco, fresa, manzana, pera, kiwi, mora y uva, entre otras, para su exportación a mercados internacionales.

Existe una importante producción de vinos de buena calidad en proceso de inserción en mercados externos. Igualmente el excelente “singani” (bebida nacional, de uva) se exporta en pequeña escala.

Hay producción de gusanos de seda en menor grado, en busca de consolidar mercados extranjeros.

Con motivo de la erradicación de los abundantes cultivos de coca en las zonas subandinas de “Los Yungas” (Departamento de La Paz) y “El Chapare” (Departamento de Cochabamba), existen importantes incentivos y facilidades, incluyendo financiamientos blandos y hasta a fondo perdido para generar cultivos alternativos en éstas zonas, principalmente en la última.

No solo la actividad agrícola se incluye en el caso, sino también la pecuaria o sus proyecciones industriales.

Esto va acompañado de otras ventajas como la infraestructura, energía, caminos, pistas de aterrizaje existentes y otros esfuerzos y planes como redes de gas por ejemplo, para dotar a éstas regiones de todo el apoyo necesario. 

La preferencia selectiva está dirigida a planes serios e integrales de grande o mediano alcance, ya que los objetivos llevan consigo el respaldo internacional, principalmente de los Estados Unidos de Norteamérica.

En las zonas tropicales se produce en gran escala algodón, soya, girasol; principales productos agrícolas exportables bolivianos que han merecido masivas migraciones de empresarios extranjeros y que junto a la caña de azúcar permiten también desarrollar y comercializar actualmente sus productos derivados e industrializados, en significativa magnitud de exportación.

En menores pero importantes volúmenes se producen también maní, canela, tabaco, castaña, café, té, cacao, yerbas medicinales, yerba mate,  todos ellos en pleno proceso de generación de valores agregados y su franca inserción en las listas de productos exportables.

La producción de arroz y porotos cubren el mercado interno.

Como se puede apreciar, en Bolivia es posible producir la mayoría de lo que el hombre consume y usa, los mercados están en las cercanías y la tierra está ahí, solo hace falta trabajarla para desarrollar la agricultura en forma expansiva y/o intensiva.

Es relativamente fácil adquirir tierra en concesión para su cultivo, si se demuestra la seriedad de la inversión.

Igualmente es posible lograr favorables acuerdos con  actuales poseedores de grandes extensiones de tierra que nunca trabajaron, por falta de visión empresarial, vocación para hacerlo o por haberla recibido por la vía de los favores políticos.

También es posible invertir en insumos y “hacer trabajar” la tierra con sus propietarios para compartir los frutos, modalidad muy común entre nacionales.

El arrendamiento es cómodo y accesible en estos tiempos, por la crisis económica general del país.

La compra de tierra barata, también puede considerarse una opción ventajosa.

La disponibilidad productiva está dada y los espacios actualmente cultivados cubren notables pero insuficientes áreas, así por ejemplo:

Se estima en poco menos de 100.000 las hectáreas de frutas como el banano, durazno, cítricos, vid y piñas.

Igualmente se destina aproximadamente el mismo espacio para cultivos de clima templado como el tomate, cebollas, arveja, haba, ajo y frijol.

Menos de ochocientas mil hectáreas producen cereales como  el maíz, trigo, quinua y sorgo.

Se estima en casi un millón la cantidad de hectáreas que producen girasol, soya, maní, algodón y caña de azúcar en las zonas cálidas; con uso de maquinaria, fertilizantes y riego suplementario.

Aproximadamente 160.000 hectáreas se siembran con yuca y papa, algo más de 25.000 con café y como 24.000 con forrajes como la alfalfa y la cebada berza.

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Sector Ganadería                                           

 

El ganado que se cría en las zonas altas  son los camélidos como las llamas, cuya carne es comparable a la vacuna y cuyo consumo está en plena difusión, se aprovecha también su lana.

Existen aproximadamente 2,5 millones de estos animales en el país.

Igualmente están la alpaca (0,5 millones) y la vicuña (0,14 millones), éstas dos últimas muy apreciadas por su piel. La vicuña  está protegida por la ley. Los guanacos que son otra variedad de estos animales, están en franco proceso de desaparición en el territorio boliviano.

Actualmente el aprovechamiento de la lana de alpaca está presente en todos los eventos de moda y las prendas de vestir y tejidos con la misma, se ofertan en muchas partes del mundo.

En la zona se cría también ganado ovino, caprino, vacuno, porcino y aves de corral.

Se estima en cerca  a 9 millones las cabezas de ganado ovino, de las cuales casi un tercio se concentran en el Departamento de La Paz y el resto se distribuyen  entre los Departamentos de Oruro con casi dos millones, Potosí con 1,5 y Cochabamba con un poco menos.

El ganado caprino, distribuido mayormente en los Departamentos de Potosí y Tarija, aunque también existen notables proporciones en  Oruro y Chuquisaca. Alcanza a 1,8 millones de cabezas.

La producción de leche y sus derivados en ésta zona proviene no solo del  ganado vacuno que es mayormente de raza criolla, sino también de ganado ovino y caprino, pues existen muchas facilidades y campos aptos para el pastoreo.

En los lagos altiplánicos (“Titicaca” entre el Departamento de La Paz y Perú, “Uru Uru” y “Poopó” en el Departamento de Oruro) existe pesca menor del “isphi” pequeño pez de amplio consumo en el altiplano, otros similares en la parte del Titicaca son el “karachi” y el “mauri”.

Sin embargo las especies más importantes en éste último lago son la trucha y el pejerrey, de buen sabor y calidad, muy apetecidas en el mercado interno y aptos para la exportación.

Actualmente se exporta al Mercado Común del Cono Sur MERCOSUR el 1% de su consumo total.

Existen criaderos de ranas y se comercializan sus ancas.

Los ríos del oriente  boliviano poseen importantes reservas piscícolas.

Especies como el “surubí”, el “pacú”, la “piraña”, el “dorado” y otras son de amplio consumo entre la población y de extensa aplicación gastronómica.

El Departamento de Beni es el principal productor piscícola y luego están La Paz, Tarija, Cochabamba y Pando.

En la zona sur, en la cuenca del río Pilcomayo, el “sábalo” es la especie más explotada, que se distribuye para su consumo en todo el territorio.

En los Departamentos de Beni y Santa Cruz está concentrada la mayor parte del ganado bovino con cinco millones y medio de cabezas, de las que el 70 % están en el primero de los territorios.

La calidad es notable, se provee al mercado nacional y existen partidas de exportación en pleno proceso de crecimiento y consolidación; países vecinos como Perú y Chile son casi tradicionales, Estados Unidos y Europa son ventanas de exportación abiertas y en buena perspectiva.

Razas de primera clase como Nelore, Bos Indicus, Charolarie, Rimouriu y Angus forman parte de proyectos de cruce industrial que han tenido éxito en diversos grados.

EL ganado porcino está destinado al consumo interno y la producción de embutidos. Existen alrededor de 1,7 millones de cabezas en el país, la mayor parte de las cuales se crían en Santa Cruz, seguida de Chuquisaca, Tarija, Cochabamba y La Paz.

El sector de producción avícola, se concentra principalmente en los Departamentos de Santa Cruz y Cochabamba, con casi 70 millones de pollos parrilleros anuales y  900 millones de huevos de los que dos tercios se producen en el primero de los Departamentos. Este rubro está generando excedentes de exportación principalmente a Perú y Chile.

La crianza de conejos para la confección de prendas de vestir se ha desarrollado en los últimos años, especialmente en los Departamentos de Tarija, Cochabamba, Oruro y La Paz.

El mercado nacional se auto abastece de miel de abejas, siendo el Departamento de Santa Cruz el principal productor apicultor.

Existen proyectos piloto en plena producción del gusano de seda y el avestruz (“piyo”, en Bolivia)

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Sector Forestal                                               

 

Bolivia es poseedora de una de las más importantes riquezas forestales en el planeta.

Su posición geográfica y la conformación de su territorio le permiten contar con gran variedad de especies entre las que se cuentan muchas maderas preciosas.

Más de la mitad del territorio boliviano está ocupado por bosques, es decir más de 50 millones de hectáreas de las que menos de un 10 % se explota actualmente bajo sistemas de concesiones.

Variedades como el ochoó, el cedro, la mara, el morado, el roble, el tajibo, cambará, yesquero, almendrillo y otras maderas se explotan en escala dada por el mercado local y las actuales exportaciones, producción que espera la ampliación de mercados por su actual alta capacidad ociosa.

Negocios de compra de madera son actualmente un importante atractivo para mercados externos al existir inversiones instaladas para la industria forestal, concesiones en explotación y ofertas de exportación disponibles.

Bolivia exporta también productos de madera con valor agregado como laminados, tanto faqueados como debobinados, aglomerados, enchapados y otros como puertas, ventanas y muebles de primera clase.

Normas adecuadas como la “Ley Forestal” y “Ley del Medio Ambiente” regulan el accionar de los empresarios forestales en un proceso de sostenibilidad acorde con las exigencias de mantener la biodiversidad existente.

Un claro repunte se está dando en la actualidad con el fortalecimiento de algunos mercados tradicionales de Bolivia, por ejemplo Estados Unidos es el primer comprador de productos de madera de Bolivia y las exportaciones a ´sete país han crecido un 52 % solo en el Departamento de Santa Cruz, en el primer semestre del año 2004 con relación al mismo periodo del año anterior.

Similar situación se da con otros casos como el Reino Unido en Europa y la Argentina y Chile entre los compradores latinoamericanos.

La libre espectativa de exportaciones en el rubro maderero debería llegar a los mil millones de dólares si se toma en cuenta los niveles de producción y la capacidad existente. La falta de estímulos estatales a las exportaciones y las exigencias internacionales en cuanto a los canones necesarios limitan hoy las posibilidades bolivianas.

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Sector de la Minería                                     

 

Desde antes de la época de la colonia española, en el territorio de lo que hoy Bolivia se conocieron los metales.

Los españoles se afincaron en lugares como Potosí y otros, motivados por la riqueza de yacimientos que fueron descubriendo y explotando masivamente.

En la época de la república, importantes potentados de la minería se desarrollaron entre los empresarios mineros criollos, con gran influencia política y económica para el país.

Ferrocarriles, caminos, ciudades y pueblos, particularmente del occidente boliviano deben su existencia a la explotación minera.

El poder desarrollado por estas actividades ha sido dominante durante los siglos XIX y gran parte del XX, extendiendo sus políticas e influencias a todas las latitudes del territorio, generando una estructura centralizada en la parte andina, que prevalece hasta hoy.

Los procesos posteriores de estatización de la economía a mediados del siglo recientemente pasado, se centraron también en la minería.

Bolivia fue el más importante origen de la riqueza minera de la España del coloniaje y también después ocupó los primeros y otros importantes lugares mundiales en la producción de minerales metálicos como la plata, el estaño, el zinc y el antimonio.

Hoy, estos productos siguen figurando entre los principales rubros de exportación junto al wolfram, bismuto, tungsteno, oro y cobre, entre otros minerales.

El extenso macizo llamado del “precámbrico” contiene yacimientos algunos de los cuales son considerados entre los principales del mundo, de los que apenas una pequeña proporción se han explotado.

Sólo en el occidente del país, que ocupa una tercera parte del territorio, se guardan importantes reservas minerales, algunas aún inexplotadas como el litio en la zona occidental del Departamento de Potosí, considerado el más importante del mundo.

Por si fuera poco, en la zona subandina y el oriente también se explotan ricos yacimientos de oro y existe en el extremo este de Bolivia uno de las principales reservas mundiales de hierro y manganeso en la zona llamada del “Mutún” cerca de la frontera brasileña, esperando inversiones para su explotación.

En miles de toneladas finas, existen como reservas probadas: 121.000 de hierro, 5.500 de litio, 4.250 de zinc, 1.100 de estaño, 600 de plata, 100 de antimonio, 37 de plata, 26 de cobre, 25 de wolfram, 5 de bismuto y más de 1 de oro.

Además, también en miles de toneladas finas, se tienen como reservas probables: 40.000  de hierro, 5.840 de zinc, 1.074 de plomo, 874 de estaño, 248 de cobre, 242 de antimonio, 68 de bismuto, 63 de wolfram, más de 15 de plata y 0,68 de oro que están en perspectiva y esperan a los inversores.

Sólo las reservas probadas de los yacimientos de  San Cristóbal permitirían explotar el plomo durante 147 años al ritmo actual de todo el país.

Existen también zonas con níquel, fosfatos, tantalio, grafito, granate, baritina, platino y piedras semipreciosas. 

No metales como la ulexita, ácido bórico, baritina, amatista y trióxido de arsénico. 

También se encuentran metales estratégicos como el indio y el germanio en el país.

Políticas de apoyo y facilidades impositivas han permitido en los últimos años inversiones en importantes proyectos mineros como el de San Vicente con más de 600 millones de dólares de inversión, San Cristóbal con más de 400 millones para explotar plata, plomo y zinc; Don Mario para los desmontes del Cerro Rico de Potosí y otros como Amayapampa y San Bartolomé que muestran la dinámica actual del sector y sus grandes perspectivas.

Pan American Silver, Allied Deals PLC, Bolivian Gold, Mensis Lux PTI, Silver Standard, Andes Silver, Commonwealth Development Corporation, Vista Gold, Coeur Dalene Mines Corporation, Golden Eagle Internacional, Minproc, Newmont Mining Corporation, Minnova, Río Tinto Zinc, Jordex son algunas de las empresas de capitales extranjeros que trabajan concesiones mineras en Bolivia.

El proyecto de explotación del Hierro del Mutún, cuenta con importantes empresas interesadas como Techint, Sidersul, Lurgi, Fermy Investment, en un proceso que espera lograr inversiones superiores a los 300 millones de dólares solo en el inicio de los depósitos y acerías relacionadas.

Otras empresas de Australia, Canadá, Gran Bretaña, Hong Kong, España e Irlanda han efectuado inversiones en yacimientos de plata, oro, platino, antimonio, cobre, zinc, plomo, estaño, azufre, potasio, litio, boratos y piedras semipreciosas.

El 30 % actual de las exportaciones bolivianas proviene del sector minero.

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Sector de Hidrocarburos                                 

 

Bolivia dispone  de dos áreas de yacimientos  petrolíferos comprobados en actual explotación: la zona del altiplano y la que desciende de la cordillera de Los Andes llamada “subandina” hacia los llanos orientales y el chaco.

En la parte del Altiplano que comprende a los Departamentos de La Paz, Oruro y Potosí existen estructuras geológicas que han dado como resultado buenas posibilidades de contener petróleo.

En la otra parte  existen actualmente trabajos de explotación en las regiones de “San Buenaventura” al noroeste del Departamento de La Paz, “Chapare” en el centro del Departamento de  Cochabamba,  “Boomerang” en la zona central-sur del Departamento de Santa Cruz, “Roboré” al este del mismo Departamento y en los Departamentos de Chuquisaca y Tarija.

La Ley de Hidrocarburos de Bolivia establece que el Estado boliviano representa el derecho de los bolivianos a explorar y explotar los recursos hidrocarburíferos a través de la empresa llamada “Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos” (YPFB) que es la encargada de efectuar los contratos de concesiones y de riesgo compartido con los inversionistas interesados en ejercer éstas actividades en el territorio nacional.

Hasta 1.995 la empresa YPFB estaba a cargo de la exploración, explotación y comercialización directa de los recursos del sector, en ése año se efectuó la llamada “capitalización” a través de la que se licitaron sus actividades asignando al patrimonio disponible el 49 % de las acciones de las nuevas empresas que se formaron con socios que ofertaron inversiones por el 51 % restante de las acciones y el derecho de administración.

Concesiones territoriales de exploración y explotación bajo normas específicas dieron por resultado la actual estructura de empresas de sociedades anónimas que en los últimos años han estado invirtiendo una media de más de 400 millones de dólares anuales en el sector.

Solo en el año 2.000 se han exportado 382 billones de pies cúbicos de gas a Brasil y se han realizado inversiones importantes tanto en exploración, explotación y comercialización del gas natural.

Se prevé que éste año 2.003 más de 900 millones de dólares serán invertidos en el sector.

Igualmente el transporte de hidrocarburos ha sido parte del mismo sistema de “privatización aparentemente compartida” o capitalización: el consorcio ENRON-SHELL-PETROBRAS-YPFB administra toda la red de gasoductos en el país, además del gasoducto al Brasil y se ha procedido a la privatización de las refinerías de petróleo, a lo que se suma la distribución y comercialización de combustibles que está desde siempre en manos privadas y están hoy abiertas a la participación de cualquier persona o empresa que lo deseara.

Este  esquema, junto a los contratos de provisión de gas al Brasil que han causado la construcción de gasoductos, se fusiona con el hecho de la confirmación de reservas de  140 millones de barriles de petróleo crudo y 53 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas natural, a los que se suman unos 66,6 trillones de pies cúbicos de reservas potenciales de gas y las perspectivas de exportación de éste combustible a mercados como el de la costa oeste de Estados Unidos de Norteamérica y México.

Todo ello ha dinamizado de tal manera al sector que es hoy la principal expectativa económica de interés regional.

Existen planes para ampliar la exportación de gas a los mercados de Paraguay, Chile y otras regiones del Brasil con gran demanda energética para las próximas décadas.

La posibilidad de industrializar los hidrocarburos a través de la petroquímica, la conversión del gas en combustibles líquidos o la generación de energía eléctrica de exportación, son viejos anhelos que permitirían la exportación de valores agregados y arraigar en el país las inversiones en la infraestructura y tecnología necesarias sustitutivas de la explotación de la simple materia prima, no renovable.

La “Austin International Inc.” desarrolla actualmente un proyecto para una planta de producción de   100.000 toneladas de nitrato de amonio.

Igualmente la  “Corporación Boliviana de Recursos” tiene previsto producir  urea en un volumen de  110.000 toneladas anuales para abastecer mercados de Paraguay y Brasil.

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Sector Industrial                                          

 

Las múltiples cualidades de la lana de llamas y alpacas,  destacan nítidas y originales perspectivas de aprovechar sus ventajas a través de la adecuada industrialización y comercialización de los excelentes tejidos que se obtienen.

Actualmente solo algunos aislados esfuerzos procesan el producto y en la mayoría de los casos de manera semi artesanal.

Los camélidos abundan en Bolivia y también es posible industrializar la carne de llama de diversas aplicaciones. Solo hace falta una visionaria inversión de recursos y actitudes.

Otros productos de la actividad manufacturera industrial, son los textiles que se producen y los artículos de cuero.

Actualmente muchos comerciantes extranjeros han podido apreciar las ventajas de la producción manufacturera en Bolivia por lo que confeccionan artículos en el país y los venden en otros mercados con sus propias marcas.

Durante muchos años la Argentina ha sido un de los más notables mercados para la ropa hecha en Bolivia, que además se ha exportado también a otros países.

Hoy en día cientos de confeccionistas asociados en grupos producen artículos como pantalones vaqueros por ejemplo con marcas propias de notable aceptación en el extranjero.

La competitividad lograda por los bolivianos se basa en las habilidades de la mano de obra que además mantiene desde hacen décadas un nivel de remuneración baja en términos comparativos con otras economías.

Compañías extranjeras que tienen como estrategia la compra de prendas confeccionadas encuentran en éste país una interesante capacidad instalada y además la legislación permite la posibilidad de internar mercancías sin procesar o semi procesadas para su terminación local, sin ningún pago extraordinario, lo que permite lograr altos rendimientos en la re-exportación con valor agregado de primera calidad.

La fibra del pelo del conejo de angora, de oveja, el algodón y en menor escala la seda, están entre los productos que se pueden industrializar y comercializar con buenas perspectivas.

Actualmente se producen hilados, tejidos y ropa de algodón de alta calidad que se exportan a los mercados más exigentes de la Unión Europea y Estados Unidos, en los que además gozan de preferencias y no tienen restricciones ni limitaciones. También, se producen y exportan fibras de algodón en fardos.

El espesor, colores, texturas, terminaciones y calidad general  de los artículos de cuero fabricados en Bolivia tienen alta preferencia por los compradores conocedores del rubro, que en algunos casos intermedian la comercialización de los mismos exportándolos a Europa.

Calzados de buena calidad se producen en Bolivia desde hacen décadas, “Bata Shoe Organization” uno de los más grandes fabricantes mundiales está desde los años cincuenta en el país.

En Bolivia, país esencialmente minero existen buenas cantidades de oro, plata,  platino y algunas piedras semi preciosas que solo se encuentran aquí (como la “bolivianita”), es decir que la materia prima para la industria de las joyas está al alcance de la mano en inmejorables condiciones.

La tradición artística de los orfebres y talladores bolivianos data desde antes de la llegada de los españoles y se transmite a través del tiempo mejorando aún las destrezas y habilidades con los mayores recursos de equipos y medios.

Los productos bolivianos hechos en oro, plata, platino y piedras semipreciosas tienen un importante lugar en el mercado internacional de las joyas y durante años se han realizado en Bolivia una Exposición Mundial de Joyas, basada en la calidad y no en la fama de los productos.

Compañías extranjeras y nacionales obtienen significativas ganancias empleando o contratando las habilidades de artesanos locales, de los cuales existen verdaderas legiones, logrando así altos rendimientos y competitividad internacional por la buena calidad de materiales y trabajos, aparte de los bajos costos.

El oro utilizado, de entre 10 y 18 kilates, permite exportar cerca de 10 toneladas anuales en joyería a los estados Unidos de Norteamérica, cubriendo casi el 13 % de su mercado.

La mitad de la producción se basa en cadenas huecas o sólidas, el resto son pulseras, aretes, collares y  anillos; con trabajos especiales en estampados y joyas con piedras semipreciosas.

La fundición de minerales y obtención de metálicos dispone en Bolivia de algunas plantas que por diversas razones no producen, sin embargo la perspectiva de efectuar negocios a través de contratos de riesgo compartido para su explotación está latente.

La industria del acero, contando con el importante yacimiento de hierro del mutún, está en la agenda de las grandes inversiones.

La petroquímica en el sector hidrocarburos, las plantas de licuefacción del gas para combustibles, las plantas de generación de energía mediante el gas natural abundante en Bolivia, son parte de los grandes proyectos de millonarias rentabilidades.

La industrialización de los productos agrícolas y pecuarios existentes en Bolivia, es hoy importante y uno de los principales rubros de exportación e interés extranjero y abre también un excelente horizonte de posibilidades positivas.

En el oriente del país, el sector agroindustrial utiliza modernas técnicas de producción que le permiten alcanzar una productividad de nivel internacional.

Este sector es el principal responsable del significativo crecimiento de las exportaciones no tradicionales del país, compuestas principalmente por aceites de soya y girasol, soya en grano y en torta, azúcar, algodón procesado e hilados y otros.

La industria lechera se desarrolla diariamente y aparecen nuevas marcas, algunas de ellas de origen extranjero para la multiplicidad de productos y derivados que abastecen el mercado local.

Sin embargo existen amplias zonas productoras en las que aún la industrialización masiva y organizada no ha llegado y esperan su oportunidad para dar a conocer sus excelentes y variados productos, particularmente el queso, que en Bolivia tiene variados tipos, sabores y propiedades, todas satisfactorias para el paladar.

La producción de alimentos y frutas en conserva, jugos envasados, dulces y mermeladas, galletas y otros están en plena competencia por los mercados desplazando lentamente a los productos extranjeros y ganando sus propios espacios en el exterior. Importantes inversiones externas han puesto sus ojos en las empresas locales reforzando sus perspectivas, fusionando esfuerzos y ampliando mercados.

La accesibilidad al mercado andino que es el principal comprador de Bolivia y las preferencias de que es beneficiaria, permiten ver con optimismo los esfuerzos actuales y futuros.

La producción industrializada de carne, ha permitido que actualmente Bolivia no solo exporte éste producto a países vecinos y esté a punto de consolidar la apertura de otros mercados más distantes, sino que también es actual proveedor de hamburguesas a importantes cadenas internacionales. La producción de embutidos goza de respetable prestigio y solo espera mayores recursos para poder ampliar su producción.

La producción de vinos en Bolivia ha logrado calidades de exportación muy interesantes, el interés extranjero por éste rubro es constante y solo falta la concreción de negocios que amplíen más la escala del actual comercio de exportación.

El singani, excelente producto nacional (bebida alcohólica de uva) es otra fuente de buenas perspectivas aún inexploradas en la magnitud de lo posible.

Otras bebidas como la cerveza boliviana, tienen amplia aceptación en el mercado internacional y han sido objeto de inversiones extranjeras que prácticamente se han apropiado ya de las industrias locales en el rubro y sus exportaciones, lo que muestra la buena posición de las mismas.

Industrias locales y extranjeras que trabajan con madera aprovechan la destreza manual, los salarios competitivos y la fácil capacitación de los trabajadores para maximizar sus utilidades.

La actual capacidad instalada de los productores madereros se está utilizando a niveles muy bajos debido a la falta de comercialización de los excelentes productos que procesa, sobre todo por la falta de políticas adecuadas que permitan ampliar sus horizontes.

Los exportadores bolivianos son muy competitivos en productos de madera de gran calidad y uso intensivo de mano de obra muy calificada, como son los muebles de diseño moderno o de tipo Luis XV u otros estilos, con uso de maderas finas y preciosas; excelentes tallados con calidad de tradición que viene de siglos, marcos de puertas y ventanas, puertas, molduras y hojas de ventanas, tableros laminados, aglomerados y enchapes, piso machihembrado, piso parquet, revestimientos, entre otros productos.

La riqueza forestal boliviana, materia prima disponible en la misma casa, permite avizorar buenas perspectivas a la inversión en el sector de industrialización masiva del rubro.

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Sector Turístico                                              

 

Bolivia es un país virgen en materia de inversiones turísticas, solo la infraestructura hotelera en algunas ciudades podría asociarse a una intención objetiva en el rubro, sumado a escasos elementos complementarios.

El turismo existe debido más que todo al flujo de visitantes que de manera natural llega al país atraído por la simple y variada naturaleza de su territorio en algunos casos, por lugares específicos de gran atractivo como las montañas, cumbres, lagos, salares, ríos y otros, por llamativos elementos vernaculares que tienen que ver con el folklore, vestimentas, costumbres, danzas o algunas de las muchas fiestas y festividades que se realizan, por las ruinas y testimonios de culturas antiguas o por la fama y hermosura de ciudades, obras de arte y monumentos coloniales.

Es decir, todos ellos elementos pasivos, que como un don de múltiples atractivos  están en el país esperando a los turistas que quieran disfrutar sus encantos.

Sólo los eventos internacionales que son relativamente pocos rompen ése esquema y promueven activamente la llegada de visitantes a procesos programados.

Existen - pero comparados con el potencial existente resultan ser pocos o casi escasos -  los circuitos organizados, internacionales o nacionales.

Se requiere que ofrezcan un nivel adecuado de servicios al visitante como para que no solo viaje por el fin de “ver” o “estar” con o en un lugar determinado, sino que además pueda disfrutar y participar de todos  los momentos de su viaje y estadía, con el confort y placer integral indispensables.

Es mucho lo que se tiene que hacer aún para lograr que el turismo pueda lograr un nivel de satisfacción que no solamente se base en el impacto que los atractivos causan, sino en la venta de servicios de primer nivel y participación activa del viajero, por lo menos en el entorno que  periplos organizados y planificados pudieran ofrecer, dejando abierta y libre la opción de contar también con el contacto directo con el entorno.

Tomar las limitaciones o carencia de buenos servicios  o problemas como “turismo de aventura” no es lo más indicado para desarrollar el turismo local, generalizando sus efectos sin diferenciar motivaciones ni objetivos.

De manera que con mucha visión se puede afirmar que es mucho lo que se puede hacer y obtener en Bolivia en relación al turismo.

Sin hacer nada o habiendo hecho muy poco ya se dispone de importantes corrientes extranjeras que provienen de todo el mundo.

Pocos lugares deben contar con tantos contrastes no solo climáticos y relativos al aspecto natural del paisaje o la morfología del terreno , la vegetación y la fauna, sino también en cuanto a las etnias, las costumbres, tradiciones, vestimentas, cocina, bailes, música, formas de vida y de actuar de los habitantes y otros elementos históricos, étnicos y culturales.

La palabra diversidad adquiere su máximo significado cuando se visita Bolivia por primera vez, llena de sorpresas y sobre todo diferente a todo lo que podría esperarse.

Las siguientes visitas -el que conoce Bolivia siempre vuelve- permiten seguir descubriendo nuevas atracciones que no terminan, aparte del calor humano que aquí se encuentra abundantemente.

Muchos extranjeros se han sentido tan fascinados que han decidido quedarse o viajan frecuentemente, especialmente los amantes de lo natural, los que prefieren una vida apacible y placentera, los que encuentran en su alrededor el motivo principal de sus inquietudes y los que nunca terminan de aprender, de indagar, de descubrir, de conocer y de compartir cosas nuevas y diferentes.

Quien visite Bolivia debe hacerlo dispuesto a apreciar lo que encuentre, sin compararlo con lo que conoce o espera conocer, de ésta manera no sólo captará la misteriosa energía que trasciende en el ambiente sino también se sentirá atrapado en el sin fin de atracciones diferentes que en cada sitio, en cada gente, en cada momento en el que  encontrará un cálido y acogedor entorno.

Nunca más ingenua, humilde e inocente la actitud del poblador nativo: sano, servicial y hospitalario con los visitantes. Es mas, por lo general el boliviano admira a los visitantes y se brinda para prestarles cualquier atención o servicio.

Existen 26 áreas protegidas entre parques y bosques naturales, reservas ecológicas, estaciones biológicas y santuarios de vida silvestre.

Estas áreas cubren aproximadamente 8% del territorio nacional es decir como diez millones de hectáreas, donde el ecoturismo tiene un potencial de desarrollo sin limitaciones.

Construir el respaldo de los servicios necesarios para el visitante, con la calidad que éste espera y la complementación de muchos otros elementos disponibles pero no organizados ni ordenados actualmente para su oferta al viajero, serían las bases de una industria turística de inimaginables perspectivas.

La tendencia del turismo mundial en las últimas décadas está dirigida a la naturaleza, la ecología, el anti estrés, el contacto con la vida y la gente, el placer activo, la variedad para salir de la monotonía, la diferencia del mundo uniforme actual de tecnología, vidrio, cemento y contaminación.

Bolivia es el resumen de oferta de todo ello con un valor agregado: su condimento propio, único y diferente, que tiene mucho que ofrecer y dar.

Las oportunidades para las inversiones en éste campo están dadas: es el único producto con un mercado mundial abierto, global e irrestricto.

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Otros Sectores                                             

 

En los últimos años, el sistema financiero del país ha dado importantes pasos en su consolidación y el papel del Banco Central de Bolivia (BCB) como ente que dicta políticas y regulaciones para el sector y de la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras para asegurar y preservar la estabilidad del sistema ha sido importante.

Por esto, se considera que la legislación vigente es un incentivo significativo a mayor inversión privada, particularmente extranjera, en el sistema financiero nacional.

La participación relativamente reciente de capitales extranjeros  ha apostado principalmente a organismos bancarios nacionales comprándolos como el caso del Banco Santander Central Hispano de España que adquirió el Banco Santa Cruz, la mayor entidad bancaria boliviana; o el caso del Banco de Crédito del Perú que comenzó comprando la subsidiaria en Bolivia del  Banco Popular del Perú y luego se expandió haciéndose cargo de la red más importante de sucursales del país del ex Banco del Estado,  absorviendo luego las carteras del Banco de La Paz y después del Banco Boliviano Americano, constituyéndose actualmente en uno de los más importantes del país.

También operan el Banco Real del Brasil, el City Bank de Nueva York y el Banco de la Nación Argentina.

Es obvio que otros bancos nacionales además de los nombrados, tienen enlaces con las redes bancarias más importantes del mundo y trabajan en distintas operaciones internacionales con ellos.

Además de los bancos, también componen el sector financiero las compañías de seguros, los fondos de pensiones, los fondos financieros privados y agencias corredoras de bolsa, que son fiscalizadas según rezan los papeles por la “Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras” y la “Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros” dependientes del Estado central.

El sistema de pensiones vigente es de nueva data, ya que en 1.996 fue privatizado con la participación de empresas españolas hoy administran fondos por mas de mil millones de dólares que sumado a los 3.000 millones que manejan los bancos hacen una importante suma de recursos financieros.

El sector de la construcción es uno de los mayores atractivos para los inversores extranjeros, ya que muchas de las empresas bolivianas carecen de los recursos financieros necesarios para participar en contratos que requieren avales, seguros o garantías de gran