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Los Rubros
para las Inversiones en Bolivia
Además de los incentivos que a través de una democracia estable a
pesar de las dificultades y una legislación confiable, se han
generado durante los últimos años -como parte de una abierta
política liberal dirigida a atraer inversiones y abrir los
mercados, buscando además una complementación integral con los
países vecinos- los acuerdos regionales y con éstos la apertura
hacia otros mercados como Norteamérica y ultramar.
Bolivia ofrece una serie de elementos favorables para las
inversiones en los diversos rubros de actividad económica, dignos
de ser tomados en cuenta.
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Sector Agricultura
Bolivia dispone de un gran territorio de 1.098.581 kilómetros
cuadrados de extensión, es decir casi 110 millones de hectáreas de
tierras, con una nutrida variedad de climas, altitudes y
topografía, por lo que es apta para el desarrollo de la mayoría de
los productos agrícolas.
Aproximadamente un tercio de la superficie territorial es
apropiada para ser cultivada, espacio del cual apenas menos del 10
% está actualmente trabajado.
En la región montañosa y altiplánica (occidente de Bolivia) y la
parte subandina central se cultivan maíz, trigo, papa y haba
principalmente, además de cebolla y arveja entre los productos
internacionalmente conocidos.
Existen además otros productos originarios de las zonas altas con
gran potencial económico como la quinua, por ejemplo de excelente
valor nutritivo, agradable sabor y amplio recetario y derivados,
igualmente están el “tarhui” similar a los porotos, la “oca”,
“papalisa” y “chuño”, todos ellos de abundante consumo interno.
Se cultivan igualmente la cebada y la alfalfa para forrajes, en
importantes volúmenes.
También en la zona altiplánica existe en gran abundancia de la
paja brava y en sectores montañosos la “yareta” y la “thola”
utilizados como combustible o materia prima.
En la zona de los valles, descendiendo por el lado este de las
cumbres andinas, se cultivan todas las variedades de hortalizas y
legumbres con buena calidad y rendimientos, a pesar de los
sistemas precarios que se usan en la mayoría de los casos. El
consumo nacional interno está plenamente abastecido por lo que
fácilmente podría pensarse en su planificada exportación.
También tienen excelente potencial productos como el ajo, el
amaranto, los espárragos, y el palmito (de zona cálida), por su
buena calidad. Varios de ellos ya están aprovechando las ventajas
de lucrativos "mercados ventana" en Norteamérica, Europa y Asia.
Igualmente se producen prácticamente todas las frutas, incluyendo
las de climas cálidos. A poca escala se exportan bananas y piñas.
El potencial está intacto.
El país dispone de ventajas comparativas para el cultivo de frutas
como banana, frambuesa, damasco, fresa, manzana, pera, kiwi, mora
y uva, entre otras, para su exportación a mercados
internacionales.
Existe una importante producción de vinos de buena calidad en
proceso de inserción en mercados externos. Igualmente el excelente
“singani” (bebida nacional, de uva) se exporta en pequeña escala.
Hay producción de gusanos de seda en menor grado, en busca de
consolidar mercados extranjeros.
Con motivo de la erradicación de los abundantes cultivos de coca
en las zonas subandinas de “Los Yungas” (Departamento de La Paz) y
“El Chapare” (Departamento de Cochabamba), existen importantes
incentivos y facilidades, incluyendo financiamientos blandos y
hasta a fondo perdido para generar cultivos alternativos en éstas
zonas, principalmente en la última.
No solo la actividad agrícola se incluye en el caso, sino también
la pecuaria o sus proyecciones industriales.
Esto va acompañado de otras ventajas como la infraestructura,
energía, caminos, pistas de aterrizaje existentes y otros
esfuerzos y planes como redes de gas por ejemplo, para dotar a
éstas regiones de todo el apoyo necesario.
La preferencia selectiva está dirigida a planes serios e
integrales de grande o mediano alcance, ya que los objetivos
llevan consigo el respaldo internacional, principalmente de los
Estados Unidos de Norteamérica.
En las zonas tropicales se produce en gran escala algodón, soya,
girasol; principales productos agrícolas exportables bolivianos
que han merecido masivas migraciones de empresarios extranjeros y
que junto a la caña de azúcar permiten también desarrollar y
comercializar actualmente sus productos derivados e
industrializados, en significativa magnitud de exportación.
En menores pero importantes volúmenes se producen también maní,
canela, tabaco, castaña, café, té, cacao, yerbas medicinales,
yerba mate, todos ellos en pleno proceso de generación de valores
agregados y su franca inserción en las listas de productos
exportables.
La producción de arroz y porotos cubren el mercado interno.
Como se puede apreciar, en Bolivia es posible producir la mayoría
de lo que el hombre consume y usa, los mercados están en las
cercanías y la tierra está ahí, solo hace falta trabajarla para
desarrollar la agricultura en forma expansiva y/o intensiva.
Es relativamente fácil adquirir tierra en concesión para su
cultivo, si se demuestra la seriedad de la inversión.
Igualmente es posible lograr favorables acuerdos con actuales
poseedores de grandes extensiones de tierra que nunca trabajaron,
por falta de visión empresarial, vocación para hacerlo o por
haberla recibido por la vía de los favores políticos.
También es posible invertir en insumos y “hacer trabajar” la
tierra con sus propietarios para compartir los frutos, modalidad
muy común entre nacionales.
El arrendamiento es cómodo y accesible en estos tiempos, por la
crisis económica general del país.
La compra de tierra barata, también puede considerarse una opción
ventajosa.
La disponibilidad productiva está dada y los espacios actualmente
cultivados cubren notables pero insuficientes áreas, así por
ejemplo:
Se estima en poco menos de 100.000 las hectáreas de frutas como el
banano, durazno, cítricos, vid y piñas.
Igualmente se destina aproximadamente el mismo espacio para
cultivos de clima templado como el tomate, cebollas, arveja, haba,
ajo y frijol.
Menos de ochocientas mil hectáreas producen cereales como el
maíz, trigo, quinua y sorgo.
Se estima en casi un millón la cantidad de hectáreas que producen
girasol, soya, maní, algodón y caña de azúcar en las zonas
cálidas; con uso de maquinaria, fertilizantes y riego
suplementario.
Aproximadamente 160.000 hectáreas
se siembran con yuca y papa, algo más de 25.000 con café y como 24.000 con forrajes como la
alfalfa y la cebada berza.
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Sector Ganadería
El ganado que se cría en las zonas altas son los camélidos como
las llamas, cuya carne es comparable a la vacuna y cuyo consumo
está en plena difusión, se aprovecha también su lana.
Existen aproximadamente 2,5 millones de estos animales en el país.
Igualmente están la alpaca (0,5 millones) y la vicuña (0,14
millones), éstas dos últimas muy apreciadas por su piel. La vicuña
está protegida por la ley. Los guanacos que son otra variedad de
estos animales, están en franco proceso de desaparición en el
territorio boliviano.
Actualmente el aprovechamiento de la lana de alpaca está presente
en todos los eventos de moda y las prendas de vestir y tejidos con
la misma, se ofertan en muchas partes del mundo.
En la zona se cría también ganado ovino, caprino, vacuno, porcino
y aves de corral.
Se estima en cerca a 9 millones las cabezas de ganado ovino, de
las cuales casi un tercio se concentran en el Departamento de La
Paz y el resto se distribuyen entre los Departamentos de Oruro
con casi dos millones, Potosí con 1,5 y Cochabamba con un poco
menos.
El ganado caprino, distribuido mayormente en los Departamentos de
Potosí y Tarija, aunque también existen notables proporciones en
Oruro y Chuquisaca. Alcanza a 1,8 millones de cabezas.
La producción de leche y sus derivados en ésta zona proviene no
solo del ganado vacuno que es mayormente de raza criolla, sino
también de ganado ovino y caprino, pues existen muchas facilidades
y campos aptos para el pastoreo.
En los lagos altiplánicos (“Titicaca” entre el Departamento de La
Paz y Perú, “Uru Uru” y “Poopó” en el Departamento de Oruro)
existe pesca menor del “isphi” pequeño pez de amplio consumo en el
altiplano, otros similares en la parte del Titicaca son el
“karachi” y el “mauri”.
Sin embargo las especies más importantes en éste último lago son
la trucha y el pejerrey, de buen sabor y calidad, muy apetecidas
en el mercado interno y aptos para la exportación.
Actualmente se exporta al Mercado Común del Cono Sur MERCOSUR el
1% de su consumo total.
Existen criaderos de ranas y se comercializan sus ancas.
Los ríos del oriente boliviano poseen importantes reservas
piscícolas.
Especies como el “surubí”, el “pacú”, la “piraña”, el “dorado” y
otras son de amplio consumo entre la población y de extensa
aplicación gastronómica.
El Departamento de Beni es el principal productor piscícola y luego
están La Paz, Tarija, Cochabamba y Pando.
En la zona sur, en la cuenca del río Pilcomayo, el “sábalo” es la
especie más explotada, que se distribuye para su consumo en todo
el territorio.
En los Departamentos de Beni y Santa Cruz está concentrada la mayor
parte del ganado bovino con cinco millones y medio de cabezas, de
las que el 70 % están en el primero de los territorios.
La calidad es notable, se provee al mercado nacional y existen
partidas de exportación en pleno proceso de crecimiento y
consolidación; países vecinos como Perú y Chile son casi
tradicionales, Estados Unidos y Europa son ventanas de exportación
abiertas y en buena perspectiva.
Razas de primera clase como Nelore, Bos Indicus, Charolarie,
Rimouriu y Angus forman parte de proyectos de cruce industrial que
han tenido éxito en diversos grados.
EL ganado porcino está destinado al consumo interno y la
producción de embutidos. Existen alrededor de 1,7 millones de
cabezas en el país, la mayor parte de las cuales se crían en Santa
Cruz, seguida de Chuquisaca, Tarija, Cochabamba y La Paz.
El sector de producción avícola, se concentra principalmente en
los Departamentos de Santa Cruz y Cochabamba, con casi 70 millones
de pollos parrilleros anuales y 900 millones de huevos de los que
dos tercios se producen en el primero de los Departamentos. Este
rubro está generando excedentes de exportación principalmente a
Perú y Chile.
La crianza de conejos para la confección de prendas de vestir se
ha desarrollado en los últimos años, especialmente en los
Departamentos de Tarija, Cochabamba, Oruro y La Paz.
El mercado
nacional se auto abastece de miel de abejas, siendo el
Departamento de Santa Cruz el principal productor apicultor.
Existen
proyectos piloto en plena producción del gusano de seda y el
avestruz (“piyo”, en Bolivia)
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Sector Forestal
Bolivia es
poseedora de una de las más importantes riquezas forestales en el
planeta.
Su posición
geográfica y la conformación de su territorio le permiten contar
con gran variedad de especies entre las que se cuentan muchas
maderas preciosas.
Más de la
mitad del territorio boliviano está ocupado por bosques, es decir
más de 50 millones de hectáreas de las que menos de un 10 % se
explota actualmente bajo sistemas de concesiones.
Variedades
como el ochoó, el cedro, la mara, el morado, el roble, el tajibo,
cambará, yesquero, almendrillo y otras maderas se explotan en
escala dada por el mercado local y las actuales exportaciones,
producción que espera la ampliación de mercados por su actual alta
capacidad ociosa.
Negocios de
compra de madera son actualmente un importante atractivo para
mercados externos al existir inversiones instaladas para la
industria forestal, concesiones en explotación y ofertas de
exportación disponibles.
Bolivia
exporta también productos de madera con valor agregado como
laminados, tanto faqueados como debobinados, aglomerados,
enchapados y otros como puertas, ventanas y muebles de primera
clase.
Normas
adecuadas como la “Ley Forestal” y “Ley del Medio Ambiente”
regulan el accionar de los empresarios forestales en un proceso de
sostenibilidad acorde con las exigencias de mantener la
biodiversidad existente.
Un claro
repunte se está dando en la actualidad con el fortalecimiento de
algunos mercados tradicionales de Bolivia, por ejemplo Estados
Unidos es el primer comprador de productos de madera de Bolivia y
las exportaciones a ´sete país han crecido un 52 % solo en el
Departamento de Santa Cruz, en el primer semestre del año 2004
con relación al mismo periodo del año anterior.
Similar situación se da con
otros casos como el Reino Unido en Europa y la Argentina y Chile
entre los compradores latinoamericanos.
La libre espectativa de
exportaciones en el rubro maderero debería llegar a los mil
millones de dólares si se toma en cuenta los niveles de
producción y la capacidad existente. La falta de estímulos
estatales a las exportaciones y las exigencias internacionales en
cuanto a los canones necesarios limitan hoy las posibilidades
bolivianas.
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Sector de la Minería
Desde antes
de la época de la colonia española, en el territorio de lo que hoy
Bolivia se conocieron los metales.
Los españoles
se afincaron en lugares como Potosí y otros, motivados por la
riqueza de yacimientos que fueron descubriendo y explotando
masivamente.
En la época
de la república, importantes potentados de la minería se
desarrollaron entre los empresarios mineros criollos, con gran
influencia política y económica para el país.
Ferrocarriles, caminos, ciudades y pueblos, particularmente del
occidente boliviano deben su existencia a la explotación minera.
El poder
desarrollado por estas actividades ha sido dominante durante los
siglos XIX y gran parte del XX, extendiendo sus políticas e
influencias a todas las latitudes del territorio, generando una
estructura centralizada en la parte andina, que prevalece hasta
hoy.
Los procesos
posteriores de estatización de la economía a mediados del siglo
recientemente pasado, se centraron también en la minería.
Bolivia fue
el más importante origen de la riqueza minera de la España del
coloniaje y también después ocupó los primeros y otros importantes
lugares mundiales en la producción de minerales metálicos como la
plata, el estaño, el zinc y el antimonio.
Hoy, estos
productos siguen figurando entre los principales rubros de
exportación junto al wolfram, bismuto, tungsteno, oro y cobre,
entre otros minerales.
El extenso
macizo llamado del “precámbrico” contiene yacimientos algunos de
los cuales son considerados entre los principales del mundo, de
los que apenas una pequeña proporción se han explotado.
Sólo en el
occidente del país, que ocupa una tercera parte del territorio, se
guardan importantes reservas minerales, algunas aún inexplotadas
como el litio en la zona occidental del Departamento de Potosí,
considerado el más importante del mundo.
Por si fuera
poco, en la zona subandina y el oriente también se explotan ricos
yacimientos de oro y existe en el extremo este de Bolivia uno de
las principales reservas mundiales de hierro y manganeso en la
zona llamada del “Mutún” cerca de la frontera brasileña, esperando
inversiones para su explotación.
En miles de
toneladas finas, existen como reservas probadas: 121.000 de
hierro, 5.500 de litio, 4.250 de zinc, 1.100 de estaño, 600 de
plata, 100 de antimonio, 37 de plata, 26 de cobre, 25 de wolfram,
5 de bismuto y más de 1 de oro.
Además,
también en miles de toneladas finas, se tienen como reservas
probables: 40.000 de hierro, 5.840 de zinc, 1.074 de plomo, 874
de estaño, 248 de cobre, 242 de antimonio, 68 de bismuto, 63 de
wolfram, más de 15 de plata y 0,68 de oro que están en perspectiva
y esperan a los inversores.
Sólo las
reservas probadas de los yacimientos de San Cristóbal permitirían
explotar el plomo durante 147 años al ritmo actual de todo el
país.
Existen
también zonas con níquel, fosfatos, tantalio, grafito, granate,
baritina, platino y piedras semipreciosas.
No metales
como la ulexita, ácido bórico, baritina, amatista y trióxido de
arsénico.
También se
encuentran metales estratégicos como el indio y el germanio en el
país.
Políticas de
apoyo y facilidades impositivas han permitido en los últimos años
inversiones en importantes proyectos mineros como el de San
Vicente con más de 600 millones de dólares de inversión, San
Cristóbal con más de 400 millones para explotar plata, plomo y
zinc; Don Mario para los desmontes del Cerro Rico de Potosí y
otros como Amayapampa y San Bartolomé que muestran la dinámica
actual del sector y sus grandes perspectivas.
Pan American
Silver, Allied Deals PLC, Bolivian Gold, Mensis Lux PTI, Silver
Standard, Andes Silver, Commonwealth Development Corporation,
Vista Gold, Coeur Dalene Mines Corporation, Golden Eagle
Internacional, Minproc, Newmont Mining Corporation, Minnova, Río Tinto Zinc, Jordex
son algunas de las empresas de capitales extranjeros que trabajan
concesiones mineras en Bolivia.
El proyecto
de explotación del Hierro del Mutún, cuenta con importantes
empresas interesadas como Techint, Sidersul, Lurgi, Fermy
Investment, en un proceso que espera lograr inversiones superiores
a los 300 millones de dólares solo en el inicio de los depósitos y
acerías relacionadas.
Otras
empresas de Australia, Canadá, Gran Bretaña, Hong Kong, España e
Irlanda han efectuado inversiones en yacimientos de plata, oro,
platino, antimonio, cobre, zinc, plomo, estaño, azufre, potasio,
litio, boratos y piedras semipreciosas.
El 30 %
actual de las exportaciones bolivianas proviene del sector minero.
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Sector de Hidrocarburos
Bolivia dispone de dos áreas de yacimientos petrolíferos
comprobados en actual explotación: la zona del altiplano y la que
desciende de la cordillera de Los Andes llamada “subandina” hacia
los llanos orientales y el chaco.
En la parte del Altiplano que comprende a los Departamentos de La
Paz, Oruro y Potosí existen estructuras geológicas que han dado
como resultado buenas posibilidades de contener petróleo.
En la otra parte existen actualmente trabajos de explotación en
las regiones de “San Buenaventura” al noroeste del Departamento de
La Paz, “Chapare” en el centro del Departamento de Cochabamba,
“Boomerang” en la zona central-sur del Departamento de Santa
Cruz, “Roboré” al este del mismo Departamento y en los
Departamentos de Chuquisaca y Tarija.
La Ley de Hidrocarburos de Bolivia establece que el Estado
boliviano representa el derecho de los bolivianos a explorar y
explotar los recursos hidrocarburíferos a través de la empresa
llamada “Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos” (YPFB) que
es la encargada de efectuar los contratos de concesiones y de
riesgo compartido con los inversionistas interesados en ejercer
éstas actividades en el territorio nacional.
Hasta 1.995 la empresa YPFB estaba a cargo de la exploración,
explotación y comercialización directa de los recursos del sector,
en ése año se efectuó la llamada “capitalización” a través de la
que se licitaron sus actividades asignando al patrimonio
disponible el 49 % de las acciones de las nuevas empresas que se
formaron con socios que ofertaron inversiones por el 51 % restante
de las acciones y el derecho de administración.
Concesiones territoriales de exploración y explotación bajo normas
específicas dieron por resultado la actual estructura de empresas
de sociedades anónimas que en los últimos años han estado
invirtiendo una media de más de 400 millones de dólares anuales en
el sector.
Solo en el año 2.000 se han exportado 382 billones de pies cúbicos
de gas a Brasil y se han realizado inversiones importantes tanto
en exploración, explotación y comercialización del gas natural.
Se prevé que éste año 2.003 más de 900 millones de dólares serán
invertidos en el sector.
Igualmente el transporte de hidrocarburos ha sido parte del mismo
sistema de “privatización aparentemente compartida” o
capitalización: el consorcio ENRON-SHELL-PETROBRAS-YPFB administra
toda la red de gasoductos en el país, además del gasoducto al
Brasil y se ha procedido a la privatización de las refinerías de
petróleo, a lo que se suma la distribución y comercialización de
combustibles que está desde siempre en manos privadas y están hoy
abiertas a la participación de cualquier persona o empresa que lo
deseara.
Este esquema, junto a los contratos de provisión de gas al Brasil
que han causado la construcción de gasoductos, se fusiona con el
hecho de la confirmación de reservas de 140 millones de barriles
de petróleo crudo y 53 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas
natural, a los que se suman unos 66,6 trillones de pies cúbicos de
reservas potenciales de gas y las perspectivas de exportación de
éste combustible a mercados como el de la costa oeste de Estados
Unidos de Norteamérica y México.
Todo ello ha dinamizado de tal manera al sector que es hoy la
principal expectativa económica de interés regional.
Existen planes para ampliar la exportación de gas a los mercados
de Paraguay, Chile y otras regiones del Brasil con gran demanda
energética para las próximas décadas.
La posibilidad de industrializar los hidrocarburos a través de la
petroquímica, la conversión del gas en combustibles líquidos o la
generación de energía eléctrica de exportación, son viejos anhelos
que permitirían la exportación de valores agregados y arraigar en
el país las inversiones en la infraestructura y tecnología
necesarias sustitutivas de la explotación de la simple materia
prima, no renovable.
La “Austin International Inc.” desarrolla actualmente un proyecto
para una planta de producción de 100.000 toneladas de nitrato de
amonio.
Igualmente la “Corporación Boliviana de Recursos” tiene previsto
producir urea en un volumen de 110.000 toneladas anuales para
abastecer mercados de Paraguay y Brasil.
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Sector Industrial
Las múltiples cualidades de la lana de llamas y alpacas, destacan
nítidas y originales perspectivas de aprovechar sus ventajas a
través de la adecuada industrialización y comercialización de los
excelentes tejidos que se obtienen.
Actualmente solo algunos aislados esfuerzos procesan el producto y
en la mayoría de los casos de manera semi artesanal.
Los camélidos abundan en Bolivia y también es posible
industrializar la carne de llama de diversas aplicaciones. Solo
hace falta una visionaria inversión de recursos y actitudes.
Otros productos de la actividad manufacturera industrial, son los
textiles que se producen y los artículos de cuero.
Actualmente muchos comerciantes extranjeros han podido apreciar
las ventajas de la producción manufacturera en Bolivia por lo que
confeccionan artículos en el país y los venden en otros mercados
con sus propias marcas.
Durante muchos años la Argentina ha sido un de los más notables
mercados para la ropa hecha en Bolivia, que además se ha exportado
también a otros países.
Hoy en día cientos de confeccionistas asociados en grupos producen
artículos como pantalones vaqueros por ejemplo con marcas propias
de notable aceptación en el extranjero.
La competitividad lograda por los bolivianos se basa en las
habilidades de la mano de obra que además mantiene desde hacen
décadas un nivel de remuneración baja en términos comparativos con
otras economías.
Compañías extranjeras que tienen como estrategia la compra de
prendas confeccionadas encuentran en éste país una interesante
capacidad instalada y además la legislación permite la posibilidad
de internar mercancías sin procesar o semi procesadas para su
terminación local, sin ningún pago extraordinario, lo que permite
lograr altos rendimientos en la re-exportación con valor agregado
de primera calidad.
La fibra del pelo del conejo de angora, de oveja, el algodón y en
menor escala la seda, están entre los productos que se pueden
industrializar y comercializar con buenas perspectivas.
Actualmente se producen hilados, tejidos y ropa de algodón de alta
calidad que se exportan a los mercados más exigentes de la Unión
Europea y Estados Unidos, en los que además gozan de preferencias
y no tienen restricciones ni limitaciones. También, se producen y
exportan fibras de algodón en fardos.
El espesor,
colores, texturas, terminaciones y calidad general de los
artículos de cuero fabricados en Bolivia tienen alta preferencia
por los compradores conocedores del rubro, que en algunos casos
intermedian la comercialización de los mismos exportándolos a
Europa.
Calzados de buena calidad se producen en Bolivia desde hacen
décadas, “Bata Shoe Organization” uno de los más grandes
fabricantes mundiales está desde los años cincuenta en el país.
En Bolivia, país esencialmente minero existen buenas cantidades de
oro, plata, platino y algunas piedras semi preciosas que solo se
encuentran aquí (como la “bolivianita”), es decir que la materia
prima para la industria de las joyas está al alcance de la mano en
inmejorables condiciones.
La tradición artística de los orfebres y talladores bolivianos
data desde antes de la llegada de los españoles y se transmite a
través del tiempo mejorando aún las destrezas y habilidades con
los mayores recursos de equipos y medios.
Los productos bolivianos hechos en oro, plata, platino y piedras
semipreciosas tienen un importante lugar en el mercado
internacional de las joyas y durante años se han realizado en
Bolivia una Exposición Mundial de Joyas, basada en la calidad y no
en la fama de los productos.
Compañías extranjeras y nacionales obtienen significativas
ganancias empleando o contratando las habilidades de artesanos
locales, de los cuales existen verdaderas legiones, logrando así
altos rendimientos y competitividad internacional por la buena
calidad de materiales y trabajos, aparte de los bajos costos.
El oro utilizado, de entre 10 y 18 kilates, permite exportar cerca
de 10 toneladas anuales en joyería a los estados Unidos de
Norteamérica, cubriendo casi el 13 % de su mercado.
La mitad de la producción se basa en cadenas huecas o sólidas, el
resto son pulseras, aretes, collares y anillos; con trabajos
especiales en estampados y joyas con piedras semipreciosas.
La fundición de minerales y obtención de metálicos dispone en
Bolivia de algunas plantas que por diversas razones no producen,
sin embargo la perspectiva de efectuar negocios a través de
contratos de riesgo compartido para su explotación está latente.
La industria del acero, contando con el importante yacimiento de
hierro del mutún, está en la agenda de las grandes inversiones.
La petroquímica en el sector hidrocarburos, las plantas de
licuefacción del gas para combustibles, las plantas de generación
de energía mediante el gas natural abundante en Bolivia, son parte
de los grandes proyectos de millonarias rentabilidades.
La industrialización de los productos agrícolas y pecuarios
existentes en Bolivia, es hoy importante y uno de los principales
rubros de exportación e interés extranjero y abre también un
excelente horizonte de posibilidades positivas.
En el oriente del país, el sector agroindustrial utiliza modernas
técnicas de producción que le permiten alcanzar una productividad
de nivel internacional.
Este sector es el principal responsable del significativo
crecimiento de las exportaciones no tradicionales del país,
compuestas principalmente por aceites de soya y girasol, soya en
grano y en torta, azúcar, algodón procesado e hilados y otros.
La industria lechera se desarrolla diariamente y aparecen nuevas
marcas, algunas de ellas de origen extranjero para la
multiplicidad de productos y derivados que abastecen el mercado
local.
Sin embargo existen amplias zonas productoras en las que aún la
industrialización masiva y organizada no ha llegado y esperan su
oportunidad para dar a conocer sus excelentes y variados
productos, particularmente el queso, que en Bolivia tiene variados
tipos, sabores y propiedades, todas satisfactorias para el
paladar.
La producción de alimentos y frutas en conserva, jugos envasados,
dulces y mermeladas, galletas y otros están en plena competencia
por los mercados desplazando lentamente a los productos
extranjeros y ganando sus propios espacios en el exterior.
Importantes inversiones externas han puesto sus ojos en las
empresas locales reforzando sus perspectivas, fusionando esfuerzos
y ampliando mercados.
La accesibilidad al mercado andino que es el principal comprador
de Bolivia y las preferencias de que es beneficiaria, permiten ver
con optimismo los esfuerzos actuales y futuros.
La producción industrializada de carne, ha permitido que
actualmente Bolivia no solo exporte éste producto a países vecinos
y esté a punto de consolidar la apertura de otros mercados más
distantes, sino que también es actual proveedor de hamburguesas a
importantes cadenas internacionales. La producción de embutidos
goza de respetable prestigio y solo espera mayores recursos para
poder ampliar su producción.
La producción de vinos en Bolivia ha logrado calidades de
exportación muy interesantes, el interés extranjero por éste rubro
es constante y solo falta la concreción de negocios que amplíen
más la escala del actual comercio de exportación.
El singani, excelente producto nacional (bebida alcohólica de uva)
es otra fuente de buenas perspectivas aún inexploradas en la
magnitud de lo posible.
Otras bebidas como la cerveza boliviana, tienen amplia aceptación
en el mercado internacional y han sido objeto de inversiones
extranjeras que prácticamente se han apropiado ya de las
industrias locales en el rubro y sus exportaciones, lo que muestra
la buena posición de las mismas.
Industrias locales y extranjeras que trabajan con madera
aprovechan la destreza manual, los salarios competitivos y la
fácil capacitación de los trabajadores para maximizar sus
utilidades.
La actual capacidad instalada de los productores madereros se está
utilizando a niveles muy bajos debido a la falta de
comercialización de los excelentes productos que procesa, sobre
todo por la falta de políticas adecuadas que permitan ampliar sus
horizontes.
Los exportadores bolivianos son muy competitivos en productos de
madera de gran calidad y uso intensivo de mano de obra muy
calificada, como son los muebles de diseño moderno o de tipo Luis
XV u otros estilos, con uso de maderas finas y preciosas;
excelentes tallados con calidad de tradición que viene de siglos,
marcos de puertas y ventanas, puertas, molduras y hojas de
ventanas, tableros laminados, aglomerados y enchapes, piso
machihembrado, piso parquet, revestimientos, entre otros
productos.
La riqueza forestal boliviana, materia prima disponible en la
misma casa, permite avizorar buenas perspectivas a la inversión en
el sector de industrialización masiva del rubro.
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Sector Turístico
Bolivia es un país virgen en materia de inversiones turísticas,
solo la infraestructura hotelera en algunas ciudades podría
asociarse a una intención objetiva en el rubro, sumado a escasos
elementos complementarios.
El turismo existe debido más que todo al flujo de visitantes que
de manera natural llega al país atraído por la simple y variada
naturaleza de su territorio en algunos casos, por lugares
específicos de gran atractivo como las montañas, cumbres, lagos,
salares, ríos y otros, por llamativos elementos vernaculares que
tienen que ver con el folklore, vestimentas, costumbres, danzas o
algunas de las muchas fiestas y festividades que se realizan, por
las ruinas y testimonios de culturas antiguas o por la fama y
hermosura de ciudades, obras de arte y monumentos coloniales.
Es decir, todos ellos elementos pasivos, que como un don de
múltiples atractivos están en el país esperando a los turistas
que quieran disfrutar sus encantos.
Sólo los eventos internacionales que son relativamente pocos
rompen ése esquema y promueven activamente la llegada de
visitantes a procesos programados.
Existen - pero comparados con el potencial existente resultan ser
pocos o casi escasos - los circuitos organizados, internacionales
o nacionales.
Se requiere que ofrezcan un nivel adecuado de servicios al
visitante como para que no solo viaje por el fin de “ver” o
“estar” con o en un lugar determinado, sino que además pueda
disfrutar y participar de todos los momentos de su viaje y
estadía, con el confort y placer integral indispensables.
Es mucho lo que se tiene que hacer aún para lograr que el turismo
pueda lograr un nivel de satisfacción que no solamente se base en
el impacto que los atractivos causan, sino en la venta de
servicios de primer nivel y participación activa del viajero, por
lo menos en el entorno que periplos organizados y planificados
pudieran ofrecer, dejando abierta y libre la opción de contar
también con el contacto directo con el entorno.
Tomar las limitaciones o carencia de buenos servicios o problemas
como “turismo de aventura” no es lo más indicado para desarrollar
el turismo local, generalizando sus efectos sin diferenciar
motivaciones ni objetivos.
De manera que con mucha visión se puede afirmar que es mucho lo
que se puede hacer y obtener en Bolivia en relación al turismo.
Sin hacer nada o habiendo hecho muy poco ya se dispone de
importantes corrientes extranjeras que provienen de todo el mundo.
Pocos lugares deben contar con tantos contrastes no solo
climáticos y relativos al aspecto natural del paisaje o la
morfología del terreno , la vegetación y la fauna, sino también en
cuanto a las etnias, las costumbres, tradiciones, vestimentas,
cocina, bailes, música, formas de vida y de actuar de los
habitantes y otros elementos históricos, étnicos y culturales.
La palabra diversidad adquiere su máximo significado cuando se
visita Bolivia por primera vez, llena de sorpresas y sobre todo
diferente a todo lo que podría esperarse.
Las siguientes visitas -el que conoce Bolivia siempre vuelve-
permiten seguir descubriendo nuevas atracciones que no terminan,
aparte del calor humano que aquí se encuentra abundantemente.
Muchos extranjeros se han sentido tan fascinados que han decidido
quedarse o viajan frecuentemente, especialmente los amantes de lo
natural, los que prefieren una vida apacible y placentera, los que
encuentran en su alrededor el motivo principal de sus inquietudes
y los que nunca terminan de aprender, de indagar, de descubrir, de
conocer y de compartir cosas nuevas y diferentes.
Quien visite Bolivia debe hacerlo dispuesto a apreciar lo que
encuentre, sin compararlo con lo que conoce o espera conocer, de
ésta manera no sólo captará la misteriosa energía que trasciende
en el ambiente sino también se sentirá atrapado en el sin fin de
atracciones diferentes que en cada sitio, en cada gente, en cada
momento en el que encontrará un cálido y acogedor entorno.
Nunca más ingenua, humilde e inocente la actitud del poblador
nativo: sano, servicial y hospitalario con los visitantes. Es mas,
por lo general el boliviano admira a los visitantes y se brinda
para prestarles cualquier atención o servicio.
Existen 26 áreas protegidas entre parques y bosques naturales,
reservas ecológicas, estaciones biológicas y santuarios de vida
silvestre.
Estas áreas cubren aproximadamente 8% del territorio nacional es
decir como diez millones de hectáreas, donde el ecoturismo tiene
un potencial de desarrollo sin limitaciones.
Construir el respaldo de los servicios necesarios para el
visitante, con la calidad que éste espera y la complementación de
muchos otros elementos disponibles pero no organizados ni
ordenados actualmente para su oferta al viajero, serían las bases
de una industria turística de inimaginables perspectivas.
La tendencia del turismo mundial en las últimas décadas está
dirigida a la naturaleza, la ecología, el anti estrés, el contacto
con la vida y la gente, el placer activo, la variedad para salir
de la monotonía, la diferencia del mundo uniforme actual de
tecnología, vidrio, cemento y contaminación.
Bolivia es el resumen de oferta de todo ello con un valor
agregado: su condimento propio, único y diferente, que tiene mucho
que ofrecer y dar.
Las oportunidades para las inversiones en éste campo están dadas:
es el único producto con un mercado mundial abierto, global e
irrestricto.
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Otros Sectores
En los
últimos años, el sistema financiero del país ha dado importantes
pasos en su consolidación y el papel del Banco Central de Bolivia
(BCB) como ente que dicta políticas y regulaciones para el sector
y de la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras para
asegurar y preservar la estabilidad del sistema ha sido
importante.
Por esto, se
considera que la legislación vigente es un incentivo significativo
a mayor inversión privada, particularmente extranjera, en el
sistema financiero nacional.
La
participación relativamente reciente de capitales extranjeros ha
apostado principalmente a organismos bancarios nacionales
comprándolos como el caso del Banco Santander Central Hispano de
España que adquirió el Banco Santa Cruz, la mayor entidad bancaria
boliviana; o el caso del Banco de Crédito del Perú que comenzó
comprando la subsidiaria en Bolivia del Banco Popular del Perú y
luego se expandió haciéndose cargo de la red más importante de
sucursales del país del ex Banco del Estado, absorviendo luego
las carteras del Banco de La Paz y después del Banco Boliviano
Americano, constituyéndose actualmente en uno de los más
importantes del país.
También
operan el Banco Real del Brasil, el City Bank de Nueva York y el
Banco de la Nación Argentina.
Es obvio que
otros bancos nacionales además de los nombrados, tienen enlaces
con las redes bancarias más importantes del mundo y trabajan en
distintas operaciones internacionales con ellos.
Además de los
bancos, también componen el sector financiero las compañías de
seguros, los fondos de pensiones, los fondos financieros privados
y agencias corredoras de bolsa, que son fiscalizadas según rezan
los papeles por la “Superintendencia de Bancos y Entidades
Financieras” y la “Superintendencia de Pensiones, Valores y
Seguros” dependientes del Estado central.
El sistema de
pensiones vigente es de nueva data, ya que en 1.996 fue
privatizado con la participación de empresas españolas hoy
administran fondos por mas de mil millones de dólares que sumado a
los 3.000 millones que manejan los bancos hacen una importante
suma de recursos financieros.
El sector de
la construcción es uno de los mayores atractivos para los
inversores extranjeros, ya que muchas de las empresas bolivianas
carecen de los recursos financieros necesarios para participar en
contratos que requieren avales, seguros o garantías de gran
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