|
La Organización
de la Salud en Bolivia
Como en todos
los rubros, la salud en Bolivia recibe servicios del sector
público y del sector privado.
En el primer
caso, el “Sistema Boliviano de Salud” dependiente del Ministerio
de Salud y Previsión Social es el que rige la atención de la salud
pública y por definición supone ser un sistema de acceso
universal.
La red de
servicios de salud que está financiada con fondos públicos, cuenta
con tres niveles de atención:
-
El llamado
primer nivel, destinado a atender partos e internaciones de
emergencia que consta de unidades pequeñas con un quirófano,
sala de emergencias, consultorio y camas de internación,
ubicadas en barrios urbanos y poblaciones rurales.
-
El segundo
nivel, que abarca la internación hospitalaria básica y la
consulta especializada en unidades con varios consultorios,
quirófanos, emergencias, camas de internación y los demás
servicios generales, llamados distritales porque surgen a partir
de los llamados “hospitales” que cada localidad o distrito exige
tener tradicionalmente.
-
El tercer
nivel se refiere a la consulta altamente especializada de
consulta u hospitalización que incluye las unidades
hospitalarias integrales más grandes de los principales centros
poblados, con equipamiento completo para las especialidades y
todos los servicios. Incluye también los centros de atención
específica de especialidades y el apoyo de investigación y
referencia.
Existe el
llamado sub-sector privado que depende de la inversión y
financiamiento de fuentes no estatales y que comprende hospitales,
clínicas, consultorios, institutos, laboratorios, servicios y
medicamentos de origen particular o privado; todo lo que está
supervisado y regulado por el mismo Ministerio.
Los servicios
de seguridad social se incluyen en el registro anterior y también
abarcan al sector público que atiende especialmente a empleados de
la administración estatal tanto central como local y los servicios
privados que cubren a los demás sectores.
El Código de
Seguridad Social Boliviano define los campos de aplicación de los
sistemas de seguridad social y obliga a los empleadores a
incorporar a sus dependientes al sistema. El Instituto de
Seguridad Social consolidó, por lo menos en lo nominal, las
prestaciones otorgadas.
En la
práctica, la evasión de ésta obligación por parte de empleadores
es muy común, particularmente en los sectores agrícola, minero y
de construcción, dejando a los trabajadores librados a su suerte.
En la
ocurrencia de necesidades de atención médica u otras
eventualidades en las que se protege al empleado, los encargados
de la aplicación de la ley favorecen en muchos casos al
infractor, lo que es muy típico en el país debido a las mejores
posibilidades económicas obvias de éste, favorables a la
corrupción de funcionarios o jueces.
En el rubro
de los servicios de salud de tipo privado se incluyen también los
que están patrocinados por entidades religiosas como la iglesia
católica por ejemplo, o las ONG (Organizaciones No
Gubernamentales) que financian y apoyan la cobertura de salud,
especialmente en los estratos más pobres de la población.
La
administración de la salud pública comprende la gestión sectorial
que se refiere a las políticas generales de salud y la gestión
compartida con las alcaldías locales.
Actualmente
el Gobierno Central debe cubrir los gastos que representa el pago
del personal médico, paramédico, administrativo y de apoyo de los
servicios de salud; quedando la infraestructura hospitalaria, el
mantenimiento y el equipamiento a cargo de las alcaldías locales
en cada jurisdicción municipal.
En ambos
casos las deficiencias son notables y para el primero, el sector
salud es de los más conflictivos en el ámbito laboral y
permanentemente la población está sometida a paros y suspensiones
de los servicios médicos y hospitalarios.
La falta de
creación de presupuesto para cubrir las necesidades de personal
ponen en dificultades al sistema público para cumplir con sus
objetivos.
El manoseo
político en el uso y abuso de las pocas vacancias disponibles, así
como en la disposición y ocupación fraudulenta de los cargos
principales, es otro motivo de permanente conflicto.
En el segundo
caso, en el tema de infraestructura, equipamiento, mantenimiento e
insumos, es obvio que la gestión municipal deja mucho que desear y
está librado a la buena voluntad que en medio del sistema de
administración generalmente corrupto de las alcaldías puedan tener
las excepciones que eventualmente existen.
Del Sistema
Boliviano de Salud central dependen en cada uno de los
Departamentos (unidades territoriales y administrativas en las que
está dividida la República de Bolivia) los llamados “Servicios
Departamentales de Salud” (SEDES).
A cargo de
los mismos está el tratamiento de las condicionantes del proceso
salud-enfermedad extendiendo sus acciones hacia la relación con
otros sectores y factores de su jurisdicción (económico,
educación, medio ambiente, etc.); acciones que deben dirigirse
desde cada Prefectura (Gobierno del Departamento) en
representación del Ministerio de Salud y Previsión Social, que es
parte del Gobierno Central.
Por otra
parte, existen los llamados “Directorio Local de Salud” (DILOS)
cuya principal función es la de conformar adecuadas redes de
servicios médicos y coordinar acciones de difusión de campañas y
contacto con la comunidad social local para que participe y sea
conciente de la importancia de mejorar el sistema de salud.
(Alcalde, SEDES y Comunidad)
Cada DILOS
debe establecer una red de servicios médicos formados por todos
los puestos, centros de salud, hospitales de tercero y segundo
nivel locales disponibles complementadas por brigadas móviles en
el área rural.
Teóricamente
se establece que los centros de tercer nivel atenderán las
referencias del segundo nivel y muy excepcionalmente las del
primero. Ningún nivel puede rechazar los casos de emergencia
Recientemente
se ha creado el SUMI o “Seguro Universal Materno Infantil” que
supone la atención gratuita de todas las mujeres embarazadas en
todas las patologías requeridas en todo el embarazo y hasta los
seis meses después del parto; igualmente todos los niños menores
de cinco años recibirían – de acuerdo a lo que se dice- la
atención a todas las patologías, incluyendo cirugías y
medicamentos.
(Volver Arriba)
Problemas de Salud en
Bolivia
De las causas
de mortalidad certificadas que son apenas una fracción de las que
ocurren, la principal causa hospitalaria son las enfermedades del
aparato circulatorio con más del 25 % de los casos, del aparato
digestivo en un 15 %, respiratorio 7 %.
El resto de
causas son cerebro-vasculares, urinarias y traumatismos que
sumados hacen un 10 % más afecciones en el periodo perinatal y
tumores malignos, ambos juntos con un 4 % y otros como transtornos
de inmunidad, tuberculosis y enfermedades del sistema endocrino.
La
desnutrición (entre 15 al 30% en niños menores de tres años para
la crónica y entre 2 al 10 % para la aguda) y la tuberculosis,
junto a las enfermedades transmitidas por vectores como la malaria
y el chagas, algunas en todo el territorio y otras en zonas
determinadas del mismo, están vinculadas en su origen a la pobreza
y las condiciones de vida tan precarias en que se debate la
mayoría de la población boliviana.
Los embarazos
a muy temprana edad y su elevado número, los espacios inter-gestacionales
cortos, la condición de lactante durante gran parte de su vida
reproductiva, la atención deficiente del parto y el escaso acceso
a la planificación familiar incrementan significativamente el
riesgo de muerte de la mujer, especialmente en los estratos pobres
e indígenas.
El aborto
provocado, como parte de la falta de apoyo en la formación
educacional del hombre y la mujer, son causa innecesaria de muchas
muertes.
Se proclama
la aplicación del SUMI pero en la práctica hay aún muchas
deficiencias que se espera superar. El “Programa de Salud Sexual
Reproductiva” trata de complementar sus objetivos.
En los
sectores indígenas la exposición a enfermedades transmisibles es
más evidente, también es mayor su vulnerabilidad a las mismas.
La incidencia
de la tuberculosis es más de cinco veces mayor en grupos como los
aymaras, quechuas, guaraníes y otros grupos étnicos menores;
principalmente en los casos de habitantes de zonas rurales y
marginales urbanas.
El cólera
tuvo una elevada letalidad entre los guaraníes y otros grupos
orientales.
Las
enfermedades gastrointestinales especialmente la diarrea aguda son
la primera causa de muerte infantil en niños menores de cinco
años.
El tétanos
neonatal y el sarampión afectan también en mayor proporción a
niños indígenas, especialmente porque las coberturas de
inmunización siempre llegan a ser menores que en los centros
poblados.
La cobertura
de servicios de provisión de agua potable en Bolivia apenas
sobrepasa el 25 % en las áreas rurales y bordea el 60% en la parte
urbana.
Los servicios
de saneamiento básico no llegan al 50 % de la población de
centros urbanos y es menos del 17 % en el campo.
Estas cifras
aplicadas a la población que habita ambos ámbitos sugieren una
idea sobre la cantidad de personas que carecen de estos servicios
y su gran proporción en relación al total de los que habitan el
territorio.
La “Dirección
Nacional de Saneamiento Básico” (DINASBA), es la encargada de
promover el desarrollo del saneamiento básico y los servicios de
agua y alcantarillado en forma coordinada con los gobiernos
locales y las empresas de capitales de los departamentos.
Un treinta
por ciento de la población urbana no cuenta con servicios de
recolección de residuos sólidos y ésta relación es prácticamente
total en el área rural.
En los casos
de servicios existentes se han dado numerosos casos de servicios
deficientes y mal efectuados, especialmente en la disposición y
tratamiento final de los residuos; lo que ha creado zonas de alto
peligro de contaminación y riesgos para la salud de miles de
personas de las cercanías.
Altos grados
de corrupción en los contratos municipales de éstos servicios que
además son onerosamente altos para la población empobrecida,
completan el difícil panorama.
Apenas el
país dispone de cinco plantas de tratamiento de aguas servidas,
por lo que la contaminación de las cuencas de agua tanto en ella
como en los suelos es común en todo el territorio.
Si a esto se
suma el poco o nulo control en la evacuación de desechos
industriales y mineros, en éste último caso desde tiempos
inmemoriales; existe un serio problema sobre contaminaciones de
éstos medios naturales.
Las talas y
quemas indiscriminadas de bosques, la erosión de los suelos y su
degradación, junto a otros problemas derivados de la falta de
infraestructura, deficiencia de servicios y malos hábitos de buena
parte de los pobladores en el tratamiento, manipulación, venta y
consumo de alimentos, falta de pavimento y cobertura de áreas
removidas, contaminación de fuentes acuíferas subterráneas y
vertientes, más otros factores; determinan un escenario en que los
riesgos para la salud sean permanentes, sobre todo para los niños
y pobres que por lo general disponen de menos fortaleza física y
medios de protección.
La escasez de
viviendas y la precariedad de la mayoría de ellas, la calidad de
vida consiguiente y las difíciles condiciones de subsistencia
multiplican los problemas de salud.
Los riesgos
ocupacionales cuyos registros se aplican a la actividad formal, se
concentran principalmente en la actividad del transporte, la
actividad minera tradicional y la construcción, a los que se han
agregado la agroindustria, la metalmecánica, la metalurgia y la
actividad petrolera, especialmente gasífera.
Las
actividades informales no cuentan con datos pero se estima que
cerca de dos millones de personas están involucradas, con
diversidad de riesgos principalmente resultantes de la precariedad
de condiciones de trabajo y alimentación.
Las enfermedades ligadas al desarrollo como accidentes, violencia,
consumo de drogas, alcohol, tabaquismo, suicidio, etc.
se consideran también dentro los riesgos para la salud de la
población.
En los
años recientes la creciente inseguridad en las ciudades, ha
generado altos índices de incidentes en los que existen daños
personales, accidentados, quemados, baleados, acuchillados,
golpeados y contusos de todo tipo y gravedad, haciendo cada vez
más difícil la aplicación de medidas preventivas.
|